PROLOGO
Del conjunto de pensamientos que transitan
encapsulados en forma de refranes y aforismos, en mi opinión merece ser
destacado por su sabiduría concentrada en pocas palabras, aquel que señala que
todo hombre que se precie debe, si su estado, situación y medios se lo
permiten, tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro al menos en su
vida.
Tener un hijo es ley de vida. El
hombre nace y debe reproducirse, transmitir su sabiduría a sus sucesores,
contribuir a que la especie humana siga evolucionando, para que algún día
encuentre por fin su destino último y aprenda a vivir en total armonía consigo
mismo y con el medio natural en que fue le ha tocado
desenvolverse. Es un mandato divino,"creced y multiplicaros"; el amor
entre parejas es una ley natural, así como una necesidad ya que el mundo debe
seguir.
Plantar un árbol puede considerarse desde dos
planteamiento distintos: Primero como un ejemplo de comportamiento a seguir
porque cada vez está más claro que estamos destruyendo la vida sobre la Tierra
y ésta es tan hermosa que tenemos la obligación de cuidarla a fin de que las
generaciones venideras puedan disfrutarla al menos en las mismas condiciones en
que nos entregada por
nuestros mayores; y segundo, como necesidad, ya que la gente del medio rural
vive del campo, de su naturaleza, de sus árboles, y por lo tanto hay que
plantar y reforestar para mejorar su subsistencia y nivel de vida.
Y por último, escribir un libro porque yo creo que la experiencia
conseguida a través de toda una vida es un conjunto de bienes morales y
culturales acumulados, y constituye una herencia que de alguna manera todos
estamos obligados a transmitir contando nuestras vivencias y nuestras
emociones, para devolver a esta sociedad en la que vivimos una síntesis de
nuestro pensamiento, que de otra forma se perdería definitivamente cuando
finalice nuestra existencia.Tengo dos
hijos y he plantado árboles. Alguno se
sonreirá al leeresto, pero ahí están mis
almendros que nadie dudará que son árboles. Pero me faltaba escribir un libro
(una monografía del pueblo en que nací) y aquí lo presento con todos sus
defectos. Es una recopilación de datos, después de haber pasado muchas horas en
archivos, bibliotecas y centros de estudios para poder exponer testimonios,
curiosidades e historias de esta pequeña parcela que tanto he querido durante
toda mi vida.
Tal vez resulte presuntuoso dedicar su obra a
los demás, o quizás parezca preceptivo, pero no me resisto a hacer lo propio y
dedicar este libro: A mi mujer, por su ayuda y comprensión, esperando que me
siga queriendo como hasta ahora. A mis dos hijos, para que tengan siempre con
sus padres el respeto, la ayuda y el cariño que me han demostrado.
A mi familia, amigos y paisanos de ese
querido rincón,
Saucelle, para que piensen en sus raíces y siempre nos ayudemos, aumentando así
nuestro cariño y amistad.
Y por último, a todos los que han sido
generosos conmigo, aguantando mis preguntas, dándome consejos y datos de sus
recuerdos y trabajos; a todos ellos mi sincero agradecimiento, pero en
particular a D.Victor, Ricardo Quiros, Justo, Eduardo, Belén Coloma, Néstor,
Vicente Sierra, Laureano, José Rengel, Santiago, Alejandrina,
Pepi y Fátima, así como al Excmo. Ayuntamiento y su personal por cederme sus
archivos y algunas fotografías que complementan este trabajo, así como a D.
Joaquín, del Archivo Diocesano de Ciudad Rodrigo, por su amabilidad, y al
Archivo Histórico Nacional, por su atención.
Madrid, 20 de mayo del 2003
José Herrero
introducción
"Del
color de la espiga triguera/ ya madura/ son las
piedras que tu alma reviste,/ Salamanca/.”
"A estos
declives que bajan al río se les llama ‘arribes’, en toda la Ribera, es decir,
en la región toda salamanquina, que bordea el Duero y afronta Portugal.”
Don Miguel
de Unamuno (1864-1936)
Nacido en Bilbao el 29 de
septiembre de 1864, el que fuera catedrático de lengua y literatura griega en
la Universidad de Salamanca desde 1891, nombrado rector en 1911 y autor de
numerosas e importantes obras, caminó por los Arribes del Duero en tres
ocasiones. La primera en la Semana Santa de 1894, cuando visitó Barca d´Alva;
la segunda, durante los Carnavales de 1898; y otra en los primeros días de mayo
de 1902, en la que el placer de caminar, la relación con sus gentes y, en
general, el afán de conocer fueron su guía.
Recogió las impresiones de sus múltiples
viajes en sus obras Paisajes
(1902), Por Tierras de Portugal y
España (1911) —veinte relatos de excursiones por ciudades y campos de la
Península Ibérica y las Islas Canarias— y en Andanzas y Visiones Españolas (1922) —otros tantos relatos de
nuevas excursiones—. Nuestra zona fue la fuente de inspiración de sus apuntes
"A la orillas del río", publicados en Los Ecos Literarios de Bilbao, y los titulados "Los Arribes
del Duero" que la revista catalana Hojas
Selectas (Volumen IV, pág. 19) publicó en 1905 junto con varias
fotografías tomadas durante sus marchas y recorridos.
En la última visita estuvo en Saucelle,
descansando en El Casino. Creemos concretamente que fue el 6 de mayo,
continuando después su marcha a
Hinojosa para tomar el tren a Salamanca, mientras escribía en sus cartas a sus
amigos expresiones como: “¡Hermoso país! Es una inmensa quebrada de terreno por
donde baja el río, grandes fallas, atractivo panorama. Merece la pena el viaje,
es una hermosa región”1
Por las obras que hemos consultado y
las opiniones de personas nacidas en la
zona, hemos observado que los historiadores y estudiosos de esta región
difieren en sus planteamientos en dos conceptos:
Extensión y
denominación
En lo referente a su extensión, para unos,
como señala Francisco Martín Martín en su gran obra Arribes del Duero. A caballo entre Zamora y Salamanca, se trata de un extenso territorio
longitudinal de cañones fluviales —más de 300 Km— por los que circulan los ríos
Duero, Esla, Tormes, Agueda, Camaces y Uces. Estos historiadores incluyen las
comarcas de Aliste, Sayago, La Ribera, Campo de Camaces y Abadengo2. .Otros, por el contrario, por presentar sus
pueblos unas peculiaridades más comunes y tener un paisaje distinto, centran la
zona en la provincia de Salamanca, desde la presa de Almendra en el río Tormes
hasta el final del Duero, cuando entra en el país vecino, aludiendo solamente
en los municipios que están al lado de dicho río3 .
Para nuestro estudio de Saucelle, nos
ajustaremos al último planteamiento, es decir, sólo a la parte de Salamanca, cuyos
pueblos confinan con el "gran Duero". No obstante, excluiremos a
Hinojosa y La Fregeneda, ya que si bien tienen unos bellos alrededores como
toda la zona "Arribes",
pertenecen al Abadengo, aunque también hablaremos de ellos a lo largo de
nuestros comentarios. Nuestro recorrido se limitará por lo tanto, a Villarino
de los Aires, Pereña, Masueco, Aldeadavila de la Ribera, Mieza, Vilvestre, y
finalmente llegaremos a Saucelle, buscando su pasado.
En lo referente a su
denominación, podemos hablar de "Arribes", Los Arribes, Las Arribes,
La Ribera y Las Arribas. Si bien por tradición, costumbres, etc.,
1
Programa de Fiestas de Saucelle. Fragmento extraído
del prólogo de Laureano Robres de la
obra de Miguel de Unamuno, Los
Arrobes del Duero
2
Francisco Martín , Los Arribes del Duero , a
caballo entre Zamora y Salamanca, Aitec Impresiones , Segovia , 1996, pág.
10.
3
Luis Mata, Narraciones salmantinas de las Arribes
del Duero, Gráficas Cervantes, Salamanca , 1986, Prólogo
todos estos nombres son válidos,
señalaremos lo siguiente: Los pueblos situados a la orilla izquierda del Duero
y entre el Tormes y el Huebra históricamente pertenecen a la comarca de la
Ribera, según lo confirma la cartografía antigua que cuando los llama Tierras de la Ribera. Alguno añade incluso a
su nombre el término "de la ribera", como es el caso de Aldeadavila
de la Ribera. También a Villarino, Mieza y Saucelle se le suele añadir; e
incluso en algún documento antiguo he visto utilizar el nombre de Saucelle del
Duero.
Pero respetando tal denominación, no
pretendemos de ninguna forma entrar en polémica; aunque creemos que no tiene
justificación tal título particular, como así comentan algunos autores. En
primer lugar, los núcleos de población no se encuentran a la orilla del río,
sino en plena penillanura o en la meseta, a una distancia de 300 a 500 m sobre
el río. Además, hay también otros pueblos y denominaciones de Ribera del Duero
en nuestra geografía, como en Burgos o Valladolid, que pueden inducir a
confusión. Aunque repito que respetamos esta denominación4.
. El Diccionario de la Real
Real Academia Española define "arribes" de la siguiente manera:
“Ambiguo, plural, Salamanca: Pendientes escarpadas a ambos lados de los ríos
Duero, Tormes, Huebra, Camaces y Águeda”. Por lo tanto, y tomando como
referencia este criterio, si bien durante mucho tiempo se conoció a nuestra
zona como los Arribes, y últimamente la denominación oficial de la comarca es
las Arribes del Duero, nos atendremos a esta última forma. Y como hizo el gran
maestro y rector de nuestra Universidad, y por haber nacido en ella, nos
pasearemos también por sus pueblos y bellos paisajes, haciendo un pequeño
estudio-comentario histórico, topográfico, turístico, y por qué no, pronoético, sin que
pretendamos corregir ni mejorar los buenos libros y narraciones que hay
escritos sobre el tema. Sólo queremos
comentar lo que hemos aprendido con su lectura que siempre nos ha entusiasmado,
y aquello que conocemos por ser nuestra tierra y vemos al pasear por ella.
Añadiremos por último, referente a su
extensión y denominación, que el Decreto 164/2001 del 7 de junio, que aprueba el Plan de Ordenación de
Recursos Naturales, la denomina Arribes del Duero, y comprende tierras de
Salamanca y Zamora.
Antes de
iniciar nuestro recorrido y para ponernos en situación, creemos necesario
señalar que, según nos vayamos acercando a la frontera con Portugal, los
Arribes (pendientes escarpadas) aparecerán a
nuestros pies
como si cambiásemos de zona. Es un paisaje diferente, admirable, singular y
quebrado, en el cual crecen cultivos de tipo mediterráneo al abrigo de los
vientos fríos que barren la Península. En la zona de la meseta, a una altitud
de 600 y 700 m, hiela considerablemente en invierno y la vegetación que veremos
estará formada por robles, encinas, escobas y piornos, así como zonas dedicadas
a la agricultura tradicional. Pero a 400 ó 500 m más abajo, el Duero discurre
por unas cuotas situadas a menos de 200 m de altura, el clima se acerca al tipo
mediterráneo con una diferencia de temperatura de 5 a 6 grados en relación con
las zonas altas, las heladas son mínimas o desaparecen, y se encuentran
naranjos, limoneros, olivos, almendros y chumberas. En esta zona se da un
extraordinario e interesante microclima, muy propicio para el turismo, que es
necesario conocer. Podemos asegurar, como dice un lector usual del ABC, el Sr. Grande, en la edición del
8 de noviembre de 2000, que “se trata de uno de los parajes de España, con una
flora y una fauna autóctona y un microclima suave exclusivo de esta zona y es
uno de los lugares más desconocidos de nuestra geografía para el público en
general”.
Su clima, paisaje, vegetación, fauna,
costumbres, gastronomía, así como una breve reseña histórica, las iremos
comentando en nuestro caminar por la zona. Encontraremos a sus gentes, hombres
y mujeres sencillos y abnegados; veremos una comarca salmantina de acusada
personalidad5, que la Administración no debe olvidar sino ayudar y mejorar, para
darle un futuro necesario. Esperemos que con el Plan de Ordenación citado, así sea.
LA PRESA, EL EMBALSE DE
ALMENDRA Y ALGUNOS MUNICIPIOS DE NUESTRO RECORRIDO
La presa y el embalse, construidos en el
río Tormes por la empresa Iberduero, es un gran lago artificial de gran
espectacularidad, situado entre los términos de Almendra, Sardón, Monleras,
Salce, Carballino, llegando hasta Ledesma (municipios de Salamanca y Zamora).
Posee una capacidad de 2.413 Hm3 y una anchura que en algunos tramos
llega a los 8 Km, siendo en extensión y capacidad de almacenamiento una de las
mayores de la Península.
5 Luis Mata , Narraciones salmantinas, cit.,Prólogo.
La presa-bóveda tiene casi 3,5 Km de
largo, con una altura de 197 m El embalse alimenta la Central de Villarino por
medio de una galería de 16 Km, perforada a 130 m de profundidad y de un
diámetro de 7,5 m.
Desde la presa podemos contemplar el cauce
del rio Tormes hacia su unión con el Duero, lógicamente casi seco así como
grandes cortados y fallas. Dejamos la presa de Almendra iniciamos nuestro
caminar por la carretera que nos lleva al pueblo que le da su nombre
—Almendra—, dejándolo a la izquierda, así como a Trabanca, un pueblo en la
confluencia de la carretera C-525 que une Vitigudino con Fermoselle y la
carretera SA-302 de Ledesma. Continuando el camino hasta Villarino, cruzamos el
regato de la Nava y el arroyo del Rebollar, y vemos a nuestra izquierda la peña
de la Media Legua y a la derecha el Teso de San Cristobal, a 673 m. sobre el
nivel del mar, con una ermita de su nombre, edificada sobre un castro de la
Edad de Hierro. A nuestro frente se encuentra Villarino de los Aires —la Puerta
de la Ribera o la entrada natural de los Arribes, como alguien le ha llamado— a
609 m. sobre el nivel del mar. Es el municipio más extenso de la comarca y uno
de los más poblados. Sus calles son inclinadas, con casas blancas de balcones
llenos de flores y típicas rejas en las ventanas. Y su iglesia parroquial de
Santa María la Mayor es de estilo gótico y está reformada. En el casco urbano,
a 150 m. de la Plaza Mayor, se encuentra el Mirador de la Faya o Faya del Sol,
desde el que se pueden admirar unas buenas vistas de Portugal y el río Duero.
También podemos ir al Teso de la Bandera o Teso del Arenal, a 553 m. de
altitud, desde donde se contempla un
paraje muy agradable compuesto por almendros, olivos, viñas y varios tipos de
matorrales. Al fondo, Ambasaguas o Entrambasaguas, donde el Tormes vierte sus
aguas en el río Duero, junto a la presa lusa de Bemposta. Villarino como todos
los pueblos de Los Arribes, tiene todo lo que se necesita, y el viajero puede
hallar junto con la belleza de su entorno, un Centro Cultural, hostales, una
casa rural y una moderna piscina. Las fiestas patronales son el 16 de agosto,
por San Roque6. Desde el
mismo pueblo parte también la carretera a la Central Eléctrica Subterránea, en
funcionamiento desde 1970. Abundan las torres metálicas de las centrales de la
zona en claro contraste con el paisaje tradicional.
.
6 Folleto turístico de Villarino, Castilla
León , Conserjería de Industria Comercio y Turismo, Salamanca , 2001.
Dejamos
Villarino y tomamos la carretera que nos lleva a Pereña, a 5 Km, dejando la
central eléctrica a la derecha y el Cerro de la Estercada a la izquierda, a 797 m (recorrido que hizo el burro de
Villarino, según la canción, acarreando la vinagre). Pereña, Balcón de las
Arribes, con 544 habitantes. A los naturales de este municipio bien conservado
y agradable se les llama pereñalos. Podemos visitar la Parroquia de Nuestra
Señora de los Ángeles, con anterioridad llamada de Santa María, de estilo
gótico, así como las casas antiguas de la plaza, a la cual se entra por un
antiquísimo arco.
Se cree que este lugar fue en la antigüedad
una población de gran importancia bajo el nombre de Zorita del Duero, ubicada
en un cerro próximo conocido actualmente como Azafranada, donde se todavía se
pueden ver algunas ruinas (Madoz). Otro dato histórico de este lugar es
que se llamó la Roda de Villarino (I.N.E. Censo 1591), y el número de viviendas
eran 268 (unos 1200 habitantes), pero señala también dicho censo como
residentes a 46 hidalgos y 4 clérigos.
No olvidemos los terrenos de viñedos. Hoy
la producción de uva se transforma en la Cooperativa N.ª S.ª del Castillo, para
producir el "vino de la tierra", pero antes cada viticultor tenía su
propia bodega.
Desde Pereña se puede y debe hacer una
visita a la Ermita de Nuestra Señora del Castillo, construida sobre un castro
prerrománico, a una distancia de 3 Km y medio, y a 725 m de altitud, desde
donde se pude apreciar una magnífica vista del Duero, al borde del Arribe. Se
suele hacer una peregrinación el 14 de mayo. Pozo de los Humos se halla a 7 Km,
con una cascada natural de gran belleza en el cauce del río Uces, entre Masueco
y Pereña, cuya visita es recomendable durante los primeros meses del año
y en primavera. El padre Morán la describe en su obra Reseña Histórica
Artística, con unas magníficas palabras: “El río Masueco se asoma a un
precipicio de unos 150 m. y desde allí se despeña toda su agua, mezclada con el
aire, blanca como la nieve, en forma de gigantesca cola de caballo, produciendo
horrísono estruendo”. También Fuente Santa es un magnífico rincón donde brota
el agua que da nombre a la fuente7
Dejamos Pereña
y tomamos el camino hacia Masueco, a través de una carretera accidentada, con
muchas curvas, sobre todo cuando nos acercamos al puente sobre el río Uces,
desde el que se contemplan
7 Salamanca,
cuna de cultura y arte, rincones para descubrir, Excma . Diputación de
Salamanca.
unas caídas de
agua de gran belleza entre los peñascos conocidos con el nombre de Cachon de
las Uces o las “Cachoneras". Desde el puente se ve también la
desembocadura de un afluente de dicho río.
Masueco, municipio de 463 habitantes, se
encuentra a 683 m de altitud. Su iglesia parroquial de San Nicolás de Bari es
del siglo xv, y posee una portada
adornada con bolas. Junto a ella, la llamada “huerta del colegio” o “del
seminario”, donde se hallan los restos de un antiguo edificio de estilo barroco
que, según Madoz, fue destruido en la Guerra de la Independencia8.
.En nuestro
caminar, vemos huertas regadas con el agua elevada por el tradicional y antiguo
cigüeñal o "cigoñal".
Desde Masueco, a 3 Km de allí, pasando su
anejo Corporario, se encuentra Aldeadavila de la Ribera, "Corazón de las
Arribes" o Aldea de Ávila según el
Censo de Castilla 1591 (I.N.E.). Actualmente tiene 1.664 habitantes y situado a
una altitud de 686 m. Es un municipio importante en la comarca, contando con
dos cooperativas vinícolas y una almazara. Su iglesia del Salvador posee una
torre del campanario del siglo XVI es realmente alta, por lo que se cree que se
utilizaba con fines defensivos en su época,
a modo de vigía o atalaya del observador. El profesor D. Antonio Casaseca Casaseca, su obra Los
Lanestos, tres generaciones de canteros,
la cual citaremos varias veces, señala que esta torre se comenzó en 1565 y se
terminó en 1595. Se le atribuye al portugués Antonio de Gobeagún (pág. 69).
Encontramos también varias casas señoriales, así como el Palacio de los
Jerónimos, obra neoclásico construida principalmente con granito.
Cerca de este pueblo, existen diversos
lugares de gran interés (unos más distantes que otros) desde los que se pueden
contemplar espacios naturales que destacan por su belleza,como son
Rupitín, el Lastrón, el Picón de Felipe, entre otros. Este último es por sus
características y la magnitud de sus vistas el más mirados natural más
importante de los que hemos visto en los Arribes. Al fondo de este Picón se
encuentra el Salto de Aldeadavila, con 140 m, y su central subterránea con seis
generadores, inaugurada en 1962; también la Playa del Rostro y el Convento de
la Verde, antiguamente habitado por
franciscanos de San Miguel. (Según Madoz, I.N.E., censo 1591: “Aldea de
Avila. Rivera del Duero en termino de dicho lugar ay un monasterio de
frayles Franciscanos
8 Salamanca, cuna de cultura y
arte, rincón para descubrir, Excma. Diputación de Salamanca.
que ay 15...”.)
Hoy este convento, esta transformado en hospedería, y en una ventana del viejo
claustro se puede leer: "Entre la vida y la muerte no hay espacio ninguno,
en un instante se acaba lo que vive en el mundo"9
Dejamos Aldeadavila con dirección a Mieza, y
a 8 Km de allí se encuentra otro de
nuestros puntos importantes de los Arribes: la Zarza de Pumareda. Esta
localidad de 188 habitantes está situada a 704 m de altitud. En el recorrido
hasta llegar a ella contemplamos escobas, tomillo y sobre todo zarza, planta
que quizás sean el origen del nombre del pueblo (algún autor comenta que parece
nombre asturiano).
A 4 Km hay un desvío a la derecha y 1 Km
después nos encontramos en Cerezal de Peñahorcada. Con 127 habitantes y 700 m
de altitud, es pueblo bien arreglado que debe su nombre al cerro mas alto de la
comarca, el Peñahorcada (a la izquierda de nuestro recorrido), con 837 m de
alto.
Mieza, como a 4,5 Km, es un auténtico
paraíso de la naturaleza. Conocido cono el Balcón del Duero, tiene 357
habitantes y 650 m de altitud y es el
más próximo de nuestro viaje al Arribe. Está ubicado sobre dos grandes tesos,
el Castillo (720 m) y San Pedro (703 m), que dan origen a una quebrada en la
que nace un arroyo que pasa por el pueblo. Su flora es variada con muchos
árboles frutales. Podemos visitar la iglesia parroquial de San Sebastián, del
siglo xvi, con su torre construida
a principios del siglo xviii (según Casaseca y Nieto, en el libro Lugares y aldeas del Obispado de
Salamanca). La iglesia mayor anterior se llamaba Santa María del
Árbol y estaba en el campo. Hay además dos ermitas: San Pedro, presidida por la
Virgen del Árbol, y que es donde se halla el cementerio, y la del Cristo del
Humilladero.
Cerca del pueblo, por un camino que sale de
la plaza, llegamos al Balcón de la Code, magnífico mirador restaurado en 1997
desde el cual contemplamos un amplio paisaje que comprende desde la presa de
Aldeadavila hasta Vilvestre y al fondo el Llanito de la Pulida. En este lugar
hay una placa con unos párrafos que Don Miguel de Unamuno dedicó a Mieza en su
libro Notas de un viaje por la raya de Portugal, que no queremos pasar
sin señalarlos y reflejarlos en nuestro pequeño comentario por la zona,
9 “Estampas salmantinas” , Tribuna de Salamanca, 27 de diciembre
de 1994
Emprendimos la subida a Mieza desde Laverde por un angosto sendero
en resayos entre peñascales. A trechos iban las mulas invertidas
alternativamente, mirando cada una en sentido opuesto al de la de abajo y al de
la de encima; tan pequeño era cada trozo recto del zingzagueo. Y una vez
arriba, de nuevo la meseta. Al volver la vista, camino de Mieza, vimos a lo
lejos la hoz del Duero como un hondo surco abierto en la meseta, como una gran
hendidura de sombra. En aquella sombra quedaba Laverde. Y antes de entrar en
Mieza nos asomamos a la Code, que presenta el más importante mirador de la
Ribera. Es un saliente sobre el río; cortado no ya verticalmente, sino casi en
linea entrante, un gran promontorio en que se hacinan los berruecos Se ve a un
lado y a otro el Duero como larga anguila que se acurruca entre peñas moteadas
de verde y parece un río humilde y manso.
A la izquierda del mirador y en una cueva
excavada en la roca y protegida por una verja, podemos contemplar y orar ante
la imagen de la Virgen de la Code.
Destacamos en nuestro recorrido, los
bancales en los olivos, viñas y almendros, "paredones" de piedra que
sujetan la tierra al lado de las plantas.
Desde Mieza, pasando por Cerezal nuevamente
por una carretera comarcal, nos acercamos a Vilvestre, el cual está situado
sobre una pendiente que pudo ser zona de asentamiento prehistórico, ya que
encontramos vestigios del neolítico. Posee 605
habitantes y está situado a 595 m. de altitud. La carretera nos lleva a una
plaza ajardinada muy arreglada, adornada con un antiguo abrevadero circular, en
la que esta situado el frontón (o juego de pelota, como se conoce en estos
pueblos). Única en la provincia de Salamanca es la cruz "El Rollo",
"rollo jurisdiccional", tiene forma de
pilar gótico y está elaborada a base de cilindros de granito de una sola pieza,
con ricos decorados de estilo manuelino. Vilvestre es también un pueblo antiguo
que fue señorío, según encontramos en el documento de 1192, en el que el rey
Alfonso ix “concede a la Catedral
de Santiago y a su obispo el señorío de Vilvestre, cerca de Ledesma”. Por la
calle que subimos hacia “el Castillo", vemos casas de granito muy
arregladas, y algunas de ellas muy antiguas fueron de canteros portugueses
instalados en el pueblo. En lo alto se encuentra la ermita de la Virgen del
Castillo, un edificio de 1757 de estilo barroco. En la misma plaza de la
ermita está el Mirador del Duero, desde
el que se contempla una magnífica y completa vista
del río.
A su izquierda están los restos de muralla del citado castillo,
restaurada recientemente y declarada Bien de Interés Cultural. Según Villar y
Macias en su obra Historia de
Salamanca, este castillo fue
saqueado en 1477 y tomado por las tropas que apoyaban a la Beltraneja desde
Portugal, contra los Reyes Católicos, causando muchos daños en pueblos de la
Ribera del Duero.
En la parte Este de la cima se encuentra el
Taller Neolítico (el más importante de España), también conocido como
“Santuario Rupestre”. Dejamos el cerro y regresamos al pueblo no antes de
visitar la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, construida con piedras de
granito labradas hacia el año del 1540 bajo la dirección de Pedro Sanz de
Lanestosa. La capilla mayor es una obra de sillería granítica y parte de la
nave es renacentista. Según Casaseca y Nieto, en su primera época se llamo de
Santa María del Manzano10
Se ha considerado este municipio como el
centro geográfico de las Arribes salmantinas “donde el invierno se hace
primavera”11. A la derecha
de la iglesia, bajando parte un camino asfaltado que llega hasta el Duero,
vemos, chumberas, olivos, almendros, naranjos, limoneros, que nos señalan el
clima de la zona y, finalmente, como resumen, contemplamos el inmenso lago que
forma la presa de Saucelle, paisaje diferente, remanso de paz.
En el muelle artificial "La
Barca" nos espera un catamarán, para pasearnos por este lago. Aguas arriba
a la derecha divisamos tierra española, y a la izquierda, portuguesa, A nuestro paso nos saludan la garza, el
buitre leonado, el cormaoran, el halcón peregrino e incluso el águila real. Si
contemplamos la belleza que nos hace dejar de pensar y por solo un momento nos
recrearnos en lo que estamos viendo, nos daremos cuenta de que es un paraje
inigualable por la paz y el sosiego que se respira y por la gama de colores que
se contemplan. Las palabras sobran y los ojos no alcanzan a asimilar la belleza
de un paisaje tan fecundo, como luego contemplaremos en el arribe de Saucelle 10.
Salimos de Vilvestre y una vez pasadas
las piscinas, a la derecha, tomamos la carretera en la que se nos indica que a
7 Km se encuentra
Saucelle, "Terraza de las Arribes",
"Espejo de las Arribes" o
"Mirador de Rios". Este es el destino principal de nuestra
gira, pero antes de centrarnos en su pasado, contemplaremos y enseñaremos al
lector lo que desde este rincón le podemos ofrecer.
En primer
lugar, vistas magnificas y atrevidas desde los miradores de "el
Peñedo", "el Salto" "la Barca"y “las Janas".Desde
este último, comodamente, desde la esquina del mirador y usando un término
topográfico, daremos "una vuelta al horizonte":
El Sierro (comenzando por la izquierda),
con una elevación de 691 m., monte testigo de la penillanura, las minas de
Wolframio de Barruecopardo. Detrás se observa la profunda garganta y ancho foso
de las Arribes del Huebra, entre Bermellar y Saldeana, conocido como
"Risco de Bermellar".
Saldeana, municipio de 171 habitantes.
Lugar que perteneció durante varios siglos de la Orden de Santiago, formando
parte —junto a Saucelle y otros pueblos que luego comentaremos— de la
Encomienda de Pañausen. En sus inmediaciones se encuentran restos de un antiguo
castillo aislado sobre un castro, en una especie de istmo o península en una
impresionante curva del rió Yeltes,
pudiéndose observar entre la maleza y los restos de piedras que podría ser que
tuviera tres puertas. Se dice que en la antigüedad fue un templo de Diana, pues
eso puede significar Saldeana: "Santus Dianae".
La Malgarrida: castillo, fortaleza natural,
restos de antiguas edificaciones y rastros de antiguos pobladores, situado en
la parte de Hinojosa, en un saliente del rió frente al Sierro. Dicen que en
1161 era uno de los pueblos más importantes del obispado de Ciudad Rodrigo. En
el interior del recinto fueron recogidas algunas pizarras escritas, con
caracteres numerales de los siglos vi-vii,
lo que apunta a la continuidad de la ocupación de la fortaleza en la Alta Edad
Media.13
Lumbrales, al fondo, con 2.152 habitantes
es la capital del Abadengo, asentado sobre la penillanura. Se trata de una
población antigua, cuyos orígenes datan de la prehistoria, Posee una
iglesia-parroquia de la Asunción, del siglo xvi.
Ha vivido guerras con el país vecino, la Carlista y la de la Independencia.
Como capital de comarca centraliza los servicios comerciales y culturales de la
zona, posee buenas vías de comunicación, así como buen comercio, gastronomía y
oferta hotelera. Posee además un Museo Textil y magníficos senderos para
realizar esta actividad14
.
13 Lumbrales, capital del Abadengo,
Folleto del Excmo. Ayuntamiento, 1996
14 Hinojosa del Duero, Libro de
Hinojosa
San Leonardo,
de donde sólo queda la torre tipo espadiña. Su existencia se remonta a la Edad
Media, aunque nunca fue una población importante. Hay varias versiones sobre su
desaparición, pero la más acertada es la que alude a las continuas algaradas e
incursiones del país vecino. Los saqueos, incendios y otros efectos de las
guerras fueron los motivos de su abandono
Hinojosa del Duero, con 827 habitantes,
tiene vestigios de poblamientos primitivos. Desde donde nosotros la miramos,
parece escondida detrás del cerro de San Pedro, donde esta el Sagrado Corazón
(monumento que data de 1929) y la románica ermita del Cristo (iglesia del siglo
xvi, en forma de cruz y con bóveda
de crucería); antiguamente Teneyosa, Es conocido el queso de Hinojosa15.
Al fondo y uniendo estos pueblos, ( La Fuente de San Esteban, La
Fregeneda, Barca dÁlva) discurre la vía del antiguo ferrocarril del
Duero o vía Verde ). de 77,5 Km de longitud,
inaugurado en 1883 y cerrado en 1985. Tiene veinte túneles tipo Eifell, y entra
en Portugal por Barca de Alba. Esta magnífica obra se piensa utilizar con fines
turísticos y ofrecen al viandante la posibilidad de recorrer angostos túneles y
airosos puentes. Una leyenda sin confirmar cuenta que ese trazado debía
haber entrado en Portugal por nuestra zona, y entonces "otro gallo hubiese
cantado".
La Morofa, cerro que cuando no se ve desde
Saucelle, se suele decir: "Cuando la Morofa tiende su capa, no dejes la
tuya en casa". Detrás Frejeneda y Vega Terrón, un puerto en pleno corazón
de Castilla que es la salida natural de nuestra comunidad al mar.
A nuestros pies, bellezas naturales
incomparables: el río Huebra con sus saltos o sucos; una carretera serpenteante
que parece esconderse a tramos desde donde nosotros la miramos, salvando un
desnivel de 400 m.; La Molinera y El
Puerto, remanso de paz y zona ideal para los amantes de la naturaleza que, según
la leyenda, debe su nombre al comportamiento de una molinera en la lucha contra
los franceses, cuyo molino estaba cerca del Camaces; Cachon de Camaces, Arroyo
de la Ribera de las Casas o del Esborrondadero, escondido en su caminar hacia
el Huebra; y terminamos con el cerro de Peño Durao.
Desde este mirador es posible contemplar por encima de
nosotros al milano negro, el buitre negro y el milano real, e incluso alguna
vez, el águila real.
Dejamos el mirador de las Janas y regresamos al pueblo para seguir
camino hacia el mirador de Peñedo, vértice geodésico del Torreón.(711 m). Nuevamente daremos una vuelta al horizonte.
A nuestra
izquierda, Portugal, y Freixo de Espada a Cinta, a 4 Km del Duero. Es un municipio moderno con todos los
servicios, comercio, bodegas de vinos, etc. Destacan desde el punto de vista
histórico sus monumentos de arte manuelino de los siglos xiii y xvi.
La zona de Arribes, también a la izquierda, con cerros
como el Cabeza del Coiso, el Cerrajón, Monte Gudín y el pueblo de Vilvestre,
del cual ya hemos hablado.
En el centro la penillanura, zona de
cereales. Vemos el cerro de Peñahorcada y al fondo Barruecopardo, con 589
habitantes. Este pueblo perteneció a la Orden de Santiago desde 1195. Fue
donado primero por el Concejo de Ledesma a Don Armelgol, conde de Urgel,
mayordomo del rey Fernando II y
gobernador de Salamanca, quien en 1180 fue señor del lugar y le dio sus fueros.
Posteriormente, por privilegio rodado el rey Alfonso IX dona esta villa al
Maestre y Orden de Santiago, que junto con Saucelle, Saldeana y Peralejos
formaron parte de la Encomienda de Peñausende, como comentaremos luego con
detalle17. Fue hasta 1846 vicaria de la Orden
dependiendo del Prior de San Marcos de León. Al cruzar el pueblo vemos su
iglesia de Santa María Magdalena, de estilo neoclásico con el retablo central
renacentista. Su edificio primitivo correspondió a la Orden de Santiago, y fue
rehecho totalmente bajo el vicario D. Miguel Bara Álvarez de Bonilla en 1826.
Este municipio vivió una época de auge y prosperidad durante la explotación de
las minas de wolframio. Conserva también restos de un antiguo castillo. Esta
bien comunicado y arreglado, y sus gentes son de trato agradable.
Referente a los castillos que hemos ido comentando en nuestro recorrido,
quisiéramos hacer, desde este entorno en el que nos hallamos, las siguientes
reflexiones: En Vilvestre, Barruecopardo, Saldeana, la Malgarrida, el
Salto-Espada a Cinta existieron castillos, marcando una línea defensiva junto
con los de San Felices, Cerralbo y Sobradillo. Los primeros son de distinta
época y tuvieron distintos fines. Durante la Reconquista, esta zona era
considerada "tierra de nadie", por lo que había que marcar un línea y
así se hizo. Los últimos son posteriores, se construyeron como consecuencia de
las escaramuzas y luchas con el país
vecino-Portugal. No nos extrañaría que en el
sitio que nos encontramos, "el Peñedo” o “el Torreón", hubiese habido
un castillo (baluarte defensivo) y que sus vestigios hayan desaparecido.
A
nuestros pies, la plaza de toros, centro de atención en nuestras fiestas
patronales. La original tenía el coso cuadrado. Posee departamento de
tratamiento sanitario para el ganado, chiqueros, canal. de embarque, manga para
vacunar y embarcadero de ganado También hay
cortinas plantadas de almendros, que aumentan
su belleza y encanto en época de floración; sin olvidar el "caño
Pedro" (que evoca recuerdos de niñez ya que yo iba a jugar a esa zona),
que es un abrevadero para el ganado construido en 1918. A su lado hay uno
circular de dimensiones considerables para atender las necesidades del entorno.
Merece la pena visitar nuestra zona en primavera, cuando los campos son
alfombras amarillo-moradas, adornadas con el blanco de la flor del almendro. En
cualquier caso, su encanto nos dejara prendados en cualquier estación del año.
Desde el Peñedo regresamos al pueblo, y creemos necesario recomendarle
al visitante dos puntos obligados que no olvidará en este recorrido:
En
primer lugar, si cogemos la Carretera del Salto —bajada en pendiente y
serpenteada— desde la plaza del Ollano, encontraremos el Merendero del Llano,
donde los habitantes de la zona, en determinadas fechas acuden a merendar sobre
todo el típico hornazo y cordero. Unos metros más abajo y tras pasar unas
curvas o resayos, como por aquí dicen, encontramos el Mirador del Salto en una
explanada que fue cantera para la construcción de la Presa. Desde este punto
podemos contemplar a la derecha, el Picón del Moro, cerro que destaca por su
altura, y a nuestro frente, la belleza del pueblo con sus casas ajardinadas y
naranjos, su piscina y su coquetona plaza. También vemos una magnifica
panorámica del río camino de Oporto, y el cerro Cabeza de San Pedro que
forma un cono perfecto, con restos
prehistóricos en su cima. Parece ser que fue una necrópolis romana, e
incluso existen restos de un castillo e
iglesia romana. Según dice el maestro
Gómez Moreno en su libro Catálogo
Monumental de Salamanca, todo el cerro estaba lleno de estelas sepulcrales
de granito, la mayoría de ellas con epitafios. Hoy han desaparecido o son de
difícil localización.
Vemos también las Moreras, un valle entre los
dos ríos de una belleza singular. Continuamos nuestro descenso y al final, a la
derecha, la Presa, con una altura de 83 m., y su central de 285.000 kw. de
potencia.
La unión de los dos rios en la Quinta de la Concepción es
un centro de turismo rural.
Y en segundo lugar el camino de la Barca en
las Arribes de Saucelle, con sus olivos, almendros , carrascos, enebros, jaras,
zarza y chumberas. Seguiremos también por una carretera con algunas curvas y en
una de ellas está el mirador de la Barca, de una belleza incomparable, desde
donde podemos contemplar el lago artificial que forma la presa en toda su
extensión, reflejándose
los montes sobre las claras aguas del río. Podemos bajar hasta el final, hasta
la toma de agua, donde se completa la panorámica. Es urgente la construcción de
la playa y el embarcadero que esta en proyecto, así como asfaltara la carretera
y unirla con la que desde la Barca, continua paralela al rio hasta el entrante
del paraje Cabeza del Conde (limite Vilvestre-Saucelle), ya que aumentaría la
importancia del embarcadero y completaría una magnifica ruta turística. (el 4
de agosto de 1.985 ya fue estudiado este tema en sesión de Excmo. Ayuntamiento
con un proyectos para su construcción).
Pero ahora, regresamos al pueblo, veremos su
situación y analizaremos su historia para encontrar su pasado.
11
“Navegando por el Duero”,Estampas
Salmantinas, Tribuna de Salamanca, 28 de noviembre de 1999.
12 Paseo en Barco,
Departamento de Turismo, Excmo Dip. de Salamanca.
15 Hinojosa del Duero, Excmo. Ayuntamiento.
16 Folleto Vía Verde de los Arribes. Junta de Castilla y León 2002
Capítulo
1
MARCO
FÍSICO
Su asentamiento y situación
Si cogemos la hoja del Mapa Topográfico
Nacional de España del Instituto Geográfico Nacional Escala, en la que
aparece Saucelle (449.III) y la observamos en sentido paralelo a Portugal y el
río Duero, dirección Sur-Norte, veremos una cadena de elevaciones: son el Alto
de la Janas (702 m), La muela (712 m) y el Cerro de Santa Bárbara (708 m).
A caballo entre los dos últimos cerros y
sus estribaciones, sobre un a altozano
de 661 m y entre las curvas de nivel 650, se asienta el pueblo de
Saucelle. Es verdaderamente civitas supra
monten posita, pueblo colgado sobre la altura de los montes a modo de
centinela. Podemos decir que está encaramado a lomos de estas colinas, asomándose
a los ríos Duero y Huebra y protegido por dos peñascos como perennes soldados
que velan guardando el puesto que se les encarga. Esta asomado al Duero, que
corre por el occidente, y al Huebra, que pasa por el mediodía. Podemos decir
también que buena parte del término de Saucelle viene configurado por los
cursos de sus dos ríos[1]. Su emplazamiento topográfico en cordenadas
es: X = 688.791,Y = 4.546.688 y vértice
= 666. (U.T.M.)
El término municipal está localizado al
oeste de la provincia de Salamanca, a 105 Km de distancia de la capital, y con
una superficie de 46,5km2. Geográficamente se encuentra delimitado
al norte por el término municipal de Vilvestre —con la Caneza del Conde de 511
m. de alto, y la antigua colada de Valdebarco—;
al este, por Barruecopardo —con el Alto
del Gejo (689 m.)
y
el
Arroyo de la Huerta—; al sur,
por Hinojosa del Duero, por donde pasa el río Huebra; y al
Oeste, Portugal y el río Duero.
Pertenece
al territorio de la comunidad autónoma de Castilla y León, provincia de
Salamanca, partido judicial de Vitigudino, unidad territorial de los Arribes
del Duero.
En
lo que respecta a jurisdicción eclesiástica, Saucelle es parroquia, teniendo como anejo a El Salto.
Pertenece a la Diócesis de Ciudad Rodrigo (Salamanca) desde 1835. Anteriormente
fue de la Diócesis del Priorato de San Marcos de León, de la Orden de
Caballería de Santiago, vicaria de Barruecopardo. Su Patrón es San Lorenzo,
cuya fiesta se celebra el 10 de agosto.
Sus
comunicaciones son buenas: Desde Salamanca se accede por la C-517 hasta
Vitigudino, donde se coge la SA-320 hacia Saucelle, pasando por el punte de
Resbala y Baurrecopardo. Desde Saucelle salen carreteras a Vilvestre, al Salto,
continuando a Hinojosa de Duero o Portugal, y a Lumbrales por La Molinera.
Orografía
e hidrografía
En lo referente al terreno, Saucelle
pertenece a la unidad morfoestructural de penillanura de origen herciniano.
Su
litología está basada en granito
en la parte alta y Arribes, y esquistos y rocas cristalinas, también en
Arribes y en el resto.
La vasta y extensa penillanura salmantina se
interrumpe en nuestro término con las pendientes escarpadas de sus Arribes, de
origen herciano, que corresponden a los más arcaicos plegamientos del terreno,
donde se hallan rocas graníticas y en determinadas zonas pizarra aún más
arcaica. En la zona es común el granito duro y más bien tosco, y la pizarra
negra.
La rigidez de la penillanura se ve
interrumpida por enormes desniveles que el río y sus afluentes han abierto, presentando
un terreno fragmentado que forma un paisaje inverosímil e impresionante en
algunos puntos. Sólo la presa destinada a producir energía eléctrica, junto con
su embalse y poblado, han introducido una nota de modernidad, constituyendo un
lago artificial de una belleza digna de contemplar desde la toma de aguas del
Salto de Saucelle o desde la playa de Freixo. El paisaje que se presenta es de
una magnitud tal,
que nos atrevemos a decir
que no existen muchas zonas en nuestra península con un encanto y contraste
semejantes.
Referente a las elevaciones que encontramos,
cabe señalar que estos procesos geológicos, litológicos y geomorfológicos han
dado lugar, en primer lugar, a las pendientes escarpadas al oeste y sur del
término, consideradas por algunos
autores como montañas invertidas con sus cerros testigos: Cabeza del Coiso (560
m.), Cabeza del Bayo (381 m), Cabeza del Conde (511 m.), El Fresnal (547 m.), y
Picón de los Olivares (334 m.) entre otros. Y por otro lado, ya en la
penillanura, a los tres cerros citados anteriormente que se hallan en el
asentamiento del pueblo: el alto de la Muela, las Janas y el cerro de Santa
Bárbara, que con los Hilos (684 m.), el alto de la Peñas del Monte (649 m.) y
el alto del Sierro (688 m), completan su orografía. pudien
En lo que se refiere a la hidrología, las
corrientes de agua más importantes se distribuyen de la siguiente manera:
Al oeste, como hemos señalado, el Duero (915
Km de recorrido), que desde las Peñas de Urbión, a 2.250 m. de altura y habiendo
atravesado las provincias de Soria, Burgos, Valladolid y Zamora, separándola de
Portugal, entra en la de Salamanca, bañando como hemos visto los límites
occidentales de Villarino de los Aires, Pereña, Aldeadavila, Mieza y Vilvestre,
y llegando a Saucelle, donde con un recorrido de 5 Km es aprovechado en su
totalidad en el embalse de la Presa.
Otro curso fluvial importante por el sur es
el río Huebra, tributario del Duero. Llega después de recorrer 120 Km desde su
nacimiento en la Peña de Francia, y de que el río Yeltes haya desembocado en él
en su kilómetro 110. En un lugar denominado la Barraca, en el término municipal
del Cabaco, tiene
sus fuentes e
incorporandosele también El Camaces, muy encajados y con grandes cortados y
fallas, llegando al término de Saucelle en la Huerta del Vicario y pasado el
Puente de la Molinera, para finalizar en Espada Cinta.
Otros ríos de
menor importancia son: El arroyo de la Ribera de las Casas, que se extiende de
noroeste a suroeste, desde Barruecopardo.
En su último tramo, podremos contemplar una cascada de una belleza
considerable que se llama el Cachón de Carranzo, al cual tiene una altura
aproximada de 20 m. Cuando este arroyo lleva abundante agua, llega al río
Huebra en el paraje denominado El Barco. En la parte alta también se le conoce
con el nombre de Arroyo del Puente de Palo; pasado el Puente de Carranzo como
el Arroyo del Esborrondadero; e incluso se le conoce en una zona próxima con el
nombre de “Arrodecillo”. Y si nos remontamos al Catastro Marqués de la Ensenada
de 1756, encontramos que se le nombra como arroyo Locillo.
De las colinas
en las que se asienta el pueblo parten tres vertientes: La ladera de
Valderramito, que por el pilar que lleva su nombre llega al arroyo de la Ribera
en Camaces. La ladera del Pilón, que llega al río Duero por el arroyo de los
Infiernitos y el arroyo de las Batuecas, completando esta vertiente los arroyos
del Rodrigo y Zamorana. Y la ladera de Valdegarcia-Garduño, que desemboca en
los arroyos del mismo nombre —el arroyo de Valdegarcia y el arroyo del
Garduño—, uniéndosele también a esta vertiente el Arroyo del Fresnal.
Por último, y
entre la parte sur de La Jana y el Alto de las Peñas del Monte (649 m), aparece
el arroyo de La Juncia que llega al Huebra en Picón Quemado, y detrás del Alto
del Sierro (688 m) se encuentra el Arroyo de Ferradores cuyas aguas también van
al Huebra en el paraje El Campanario.
Todos
estos ríos y vertientes forman una red hidrográfica importante como
consecuencia de sus características orográficas y climáticas. Las pendientes
máximas en la zona baja, Arribes y Salto
oscilan desde un 30 al 50 %, en la zona media 10 al 30 % y en la zona llana del
3 al 10 %.
Clima, vegetación, flora y fauna
El clima es un factor
condicionante de otros procesos de orden físico y biológico que se producen
necesariamente. El término municipal de Saucelle tiene un clima de contrastes,
diferenciándose claramente dos zonas: la de la penillanura o zona alta (600-700
m) y la del valle de los ríos o zona baja (150-200 m). La primera disfruta de
un clima de tipo continental con temperaturas y precipitaciones más rigurosas:
fuerte calor en verano, frío en invierno, y con heladas frecuentes y dañinas
sobre todo en época tardía. La segunda zona, que comprende las zonas de Molinera,
Espada Cinta, Salto y Olivares, tiene un microclima más suave, de tipo
mediterráneo, con mucho calor en verano y temperaturas agradables en invierno,
las heladas son prácticamente inexistentes, si bien no se descarta algunas
nieblas por el embalse de los ríos.
En conjunto, la
temperatura media anual se sitúa entre 12º y 14ºC. En enero suele haber entre
5º y 8ºC, y en julio entre 22º y 25ºC. Aunque hay que tener en cuenta que
siempre hay una diferencia de 3º a 4º de una zona a otra de las señaladas. En
función de estos datos podría decirse que Saucelle es una de las zonas más
cálidas de la provincia. La temperatura media anual en el salto de Saucelle, de
entre 16º y 18ºC, es la mayor del territorio de la Comunidad de Castilla y León
(datos extraídos del Atlas del Territorio de Castilla y León de 1995).
En cuanto a la
vegetación y el paisaje, podemos decir que son los propios de las zonas
climáticas que hemos señalado, y también estás determinados por las pendientes
—que a veces superan el 15%—, elevaciones y los tipos de terrenos. En general,
los suelos no son ricos y tienen escasa profundidad, por lo que son tierras de secano con poca
capacidad para retener el agua.
Podríamos
resumir diciendo que la vegetación se caracteriza por encinas, almendros,
robles rebollo y tomillo. El cultivo de cereales se realiza en parcelas, en la
parte alta, en la penillanura, junto a terrenos de pastos con matorrales,
escobas, tomillo, zarzas, jaras y retamas de varios tipos. Aisladamente
encontramos especies arbóreas como el roble, la encina y el fresno. Los
almendros predominan en cortinas y parcelas cerca del pueblo y en la zona de
los arribes. Las viñas prácticamente han desaparecido. En la zona denominada
tradicionalmente "Los olivares" por su clima tipo mediterráneo podemos
encontramos olivos —como su nombre indica— pero su cultivo está muy abandonado
salvo en determinadas parcelas debido a su elevado coste. Con las chumberas y
los zumaques se comercializaba en tiempos pasados por sus características
curtientes.
La
fauna —sobre todo avifauna— que habita la zona es muy variada como consecuencia
de su climatología suave y por los ríos y arroyos existentes donde se puede
beber, así como por el refugio que facilitan sus montes.
Encontramos el
vencejo, la golondrina, el pardal, y en la parte abrupta, en los escarpados, en
Las Janas, podemos ver el buitre negro, el águila perdiguera o ratonera, la
cigüeña negra, el alimoche, el milano real y negro, así como el águila real
aunque hay muy pocas parejas en la zona (cuatro, según me han comentado).
Entre los
animales vertebrados y depredadores tenemos al gato montes, el jabalí, el
zorro, el tejón, el lince ibérico, la nutria, la jineta, la garduña, el hurón y
la comadreja.
En los ríos,
podemos ver una fauna acuática formada por carpa, barbo, pardilla, lucio,
anguila, tenca y gobio. Entre los anfibios, la rana y sapo. Y entre los
reptiles, el lagarto, la lagartija y la culebra bastarda.
Minerales
En cuanto a lo que respecta a
la orografía, en las rocas de pizarra o granito pueden presentarse masas de
determinados minerales, yacimientos de wolframio y scheelita bajo varias
formas, en filones entre paralelos y verticales de granito o cuarzo. En las
minas de Las Galanas, Las Mayas etc., así como en otros sitios de la zona se pueden
ver aún restos de explotaciones. Durante los años de la Segunda Guerra Mundial
se comercializaron estos minerales, si bien las explotaciones y sus
rendimientos fueron limitados. Se le solía llamar "ir a rollos ".
capítulo
2
[1] Tribuna Guía, Salamanca Pueblo, 1/5/98.
El CASCO URBANO
El casco urbano de Saucelle
se extiende y asienta, como hemos comentado anteriormente, sobre un espacio de
terreno accidentado que forma tres
vertientes: sobre la ladera sur del cerro de Santa
Bárbara y Peñedo; sobre una elevación con sus correspondientes
pendientes en el centro del pueblo llamada el "Altozano"; y por
último, en las estribaciones de la parte norte del cerro de La Muela. Por lo
tanto, sus habitantes tienen siempre que subir para volver a sus casas desde su
trabajo. “Bajan y no suben cuando van a sus tierras o
a atender sus ganados[1]"
El trazado
urbanístico tiene forma de cruz, y sus “brazos” son están formados por: el
barrio del Camino de Frejo al norte, el "Ollano" y la ermita al sur (a
1 km de distancia desde el polideportivo), la Ventosa a la derecha y el
barrio de la Fuente a la izquierda (medio kilometro) —estos últimos son los
barrios más antiguos del municipio—, y por último la iglesia se encuentra en el
centro de esta cruz.
Antiguamente las casas se
construían de pizarra y barro, "casas de pidra" se les llamaba, con
los compartimentos interiores de adobe reforzados con maderas, los pisos de
pizarra azulada o losas de cantería en
forma de cuadrados o rectangulares, y se cubrían con teja curva apoyada en una
cubierta, a veces vegetal, sobre vigas de madera; jambas y dinteles o arcos de
las puertas y ventanas de granito labrado, algunas puertas orladas con bolas de
inspiración gótica, las cuales han desaparecido en su mayoría. La distribución
de las casas consistía en un portal, una sala, una cocina trastera, etc. En
otros casos había una escalera de subida a las salas y tenían una o dos
alcobas, el típico balcón y en la parte alta el "sobrao" o trastero.
Los compartimentos para el ganado, estaban en algunos casos en el piso inferior
o próximos a la vivienda (corrales o cuadras). En la actualidad, las casas y
edificios de nueva construcción se hacen de ladrillo y hormigón, pero cada vez
más se extiende la idea de ir mejorando y reparando las edificaciones antiguas,
con lo que se está consiguiendo dar al pueblo un aspecto grato y moderno en su
conjunto, respetando siempre su entorno. Además, el ganado ahora se suele tener
en naves o establos distantes del municipio.
El número de
edificios que tiene Saucelle puede acercarse a los 600, siendo viviendas el 50
por ciento. De esas 300 casas solamente la mitad están ocupadas durante todo el
año, y el resto se habitan en el periodo estival, fiestas y vacaciones, sobre
todo en el mes de agosto. Todas las viviendas disponen de servicios propios:
luz, agua corriente, desagües, etc. En 1910, según la Enciclopedia de
Espasa-Calpe, el número de casas y albergues era de 549, con 1.173 habitantes,
con 29 casas y albergues aislados.
Las calles principales
tienen una anchura media, y el resto son angostas y pendientes como
consecuencia de la configuración del terreno donde se asienta el pueblo. Su
pavimentación original era de piedra, de trozos de roca, cantos rodados,
"rollos" o "cañuelos", como se les llamaba; eran piedras
encajadas unas con otras con tierra, colocadas sobre una capa de arena. En la
actualidad el cemento o mortero ha sustituido a la "caja de piedra" y
están asfaltadas con pavimento de hormigón y tienen sus desagües
correspondientes.
En
el centro del pueblo está la iglesia rodeada por tres plazas: la Cañijuela,
moderna y ajardinada, es un rincón acogedor para sentarse en verano, con un
pequeño y coquetón parque para los pequeños con bancos de hierro; la del
antiguo "Juego de Pelota", donde se celebran los bailes y verbenas
tradicionales durante las fiestas, y tiene un encanto especial gracias a los
balcones de forja; y la plaza de la iglesia, con una fuente de granito labrado
en el centro y piso de cantos rodados de varios colores que le otorgan su
originalidad.
En cuanto a su arquitectura
actual, destacan edificios modernos como el Ayuntamiento, de reciente
remodelación. Es un edificio multiusos de dos plantas: en la superior se
encuentran las dependencias municipales, los despachos, el archivo, el salón de
plenos, etc., y en la inferior, el consultorio médico, la oficina de correos y
el hogar del jubilado. La “casa del Brasilero" (en portugués brasilero
significa brasileño), construida por un vecino del pueblo que emigró a Brasil
para hacer fortuna, es de principios del siglo pasado y destaca por su trazado
y buen gusto. En la actualidad es propiedad del pueblo ya que fue adquirida a
los descendientes de dicho vecino el 18 de abril de 1967. También son de
interés la Casa Municipal de Cultura, o “la Cultural" como se la conoce, y
muchas otras viviendas de reciente construcción y reforma, sin olvidar la
Urbanización Santa Bárbara formada por veinte viviendas sociales de dos
plantas, dotadas de todos los servicios y situadas en la ladera que lleva su
nombre, a 100 metros del pueblo en el camino de Frejo. Saucelle dispone también
de una confortable casa rural inaugurada recientemente, llamada Las Peñas. Y
por último, señalar que en terrenos adquiridos por el Ayuntamiento a
particulares junto con otros que la Conserjería de Fomento de la Junta ha
cedido, se está construyendo una moderna y funcional residencia para la tercera
edad.
Por haber pertenecido durante
650 años a la Orden de Santiago, como luego detallaremos, se conservan restos
en Saucelle restos de su pasado como pueden ser escudos heráldicos en las
fachadas o dinteles de con forma artística y algunos incluso fechados y orlados
con bolas, como dijimos anteriormente. En la calle de San Lorenzo, en el
Altozano, en la Plazuela y en otros sitios se observan dinteles de puertas
fechados y con adornos, que fueron viviendas pertenecientes a clérigos e
hidalgos que vivieron en Saucelle, durante los 650 años en que perteneció a la
Orden de Santiago. Otros han desaparecido, pero los más antiguos de lugar aún
recuerdan los sitios en los que se encontraban. En el camino de Frejo,
encontramos una casa grande de aspecto señorial, en cuya fachada aparece un
escudo labrado en granito y en su centro se ve un búcaro de azucenas parecido
al que hay en la bóveda de la iglesia,
símbolo de vivienda de clérigos. En la calle de la Cruz de Canto hay otra
vivienda en la que en su chaflán se encuentra otro escudo en el que se ve una
espada, un árbol y un animal comiendo, símbolos de vivienda de hidalguía.
El
nomenclátor callejero tradicional se conserva pese haber sufrido modificaciones
por los avatares de la política y otros cambios: camino de Frejo o Calle
Freixo, el Olivo, la Unión, la Angosta, el Clavel, la Ventosa, el Peñedo, la
Cruz de Canto, el Nogal, la calle de la Fuente, la calle del Medio, la de
Atrás, la Rambla, la Plazuela, San Lorenzo, el Altozano, la plaza del Ollano,
la Ermita, el Naranjo y la Palla entre otras.
Según
los datos obtenidos del catastro del Marqués de la Ensenada, los barrios que
figuran en 1756 eran el Camino de Frejo, la Ventosa, la Fuente y el del
Campanario (podría ser el actual barrio del Ollano, modificado al hacer la
carretera).
Saliendo
del pueblo y al final de la calle de la Cruz, vemos una columna de piedra
rematada con una cruz (de ahí el nombre de la calle) que pudo ser el
"rollo", insignia de jurisdicción en la antigüedad, y que en muchos
casos servía de picota. En los laterales se conserva el agujero donde estaba
situado el codillo y de donde se cree que se colgaba a los ajusticiados para escarnio
y escarmiento de los visitantes. Esta cruz, al igual que otra situada en la
plazuela de las Eritas, se adornaba con colchas y manteles de mucho colorido y
valor sacados del arcón de los recuerdos, y se realizaba un acto religioso
conocido con el nombre de bendición de
los campos, al cual acudía todo el pueblo con gran devoción y fé.
Cerramos
este apartado dedicado al casco urbano, haciendo referencia a un abrevadero de
forma circular que se encuentra cerca del pueblo conocido con el nombre de
"el Charaiz", el cual tiene la particularidad de que de un caño sale
el agua sosa y del otro agua normal.
Alrededor del pueblo se
encuentran los huertos de regadío y las cortinas del río, los cuales podríamos
decir que forman parte del núcleo urbano.
[1] Padre C. Morán, Reseña histórica artística de la provincia de
Salamanca, Universidad de Salamanca, Salamanca, 1946, pág. 148.