sábado, 7 de febrero de 2015

                                             PROLOGO


  Del conjunto de pensamientos que transitan encapsulados en forma de refranes y aforismos, en mi opinión merece ser destacado por su sabiduría concentrada en pocas palabras, aquel que señala que todo hombre que se precie debe, si su estado, situación y medios se lo permiten, tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro al menos en su vida.
              Tener un hijo es ley de vida. El hombre nace y debe reproducirse, transmitir su sabiduría a sus sucesores, contribuir a que la especie humana siga evolucionando, para que algún día encuentre por fin su destino último y aprenda a vivir en total armonía consigo mismo y con el medio natural en que fue le ha tocado desenvolverse. Es un mandato divino,"creced y multiplicaros"; el amor entre parejas es una ley natural, así como una necesidad ya que el mundo debe seguir.
  Plantar un árbol puede considerarse desde dos planteamiento distintos: Primero como un ejemplo de comportamiento a seguir porque cada vez está más claro que estamos destruyendo la vida sobre la Tierra y ésta es tan hermosa que tenemos la obligación de cuidarla a fin de que las generaciones venideras puedan disfrutarla al menos en las mismas condiciones en que nos entregada por nuestros mayores; y segundo, como necesidad, ya que la gente del medio rural vive del campo, de su naturaleza, de sus árboles, y por lo tanto hay que plantar y reforestar para mejorar su subsistencia y nivel de vida.
   Y por último, escribir un libro porque yo creo que la experiencia conseguida a través de toda una vida es un conjunto de bienes morales y culturales acumulados, y constituye una herencia que de alguna manera todos estamos obligados a transmitir contando nuestras vivencias y nuestras emociones, para devolver a esta sociedad en la que vivimos una síntesis de nuestro pensamiento, que de otra forma se perdería definitivamente cuando finalice nuestra existencia.Tengo dos hijos y he plantado árboles.  Alguno se sonreirá al leeresto, pero ahí están mis almendros que nadie dudará que son árboles. Pero me faltaba escribir un libro (una monografía del pueblo en que nací) y aquí lo presento con todos sus defectos. Es una recopilación de datos, después de haber pasado muchas horas en archivos, bibliotecas y centros de estudios para poder exponer testimonios, curiosidades e historias de esta pequeña parcela que tanto he querido durante toda mi vida.
  Tal vez resulte presuntuoso dedicar su obra a los demás, o quizás parezca preceptivo, pero no me resisto a hacer lo propio y dedicar este libro: A mi mujer, por su ayuda y comprensión, esperando que me siga queriendo como hasta ahora. A mis dos hijos, para que tengan siempre con sus padres el respeto, la ayuda y el cariño que me han demostrado.
   A mi familia, amigos y paisanos de ese querido rincón, Saucelle, para que piensen en sus raíces y siempre nos ayudemos, aumentando así nuestro cariño y amistad.
   Y por último, a todos los que han sido generosos conmigo, aguantando mis preguntas, dándome consejos y datos de sus recuerdos y trabajos; a todos ellos mi sincero agradecimiento, pero en particular a D.Victor, Ricardo Quiros, Justo, Eduardo, Belén Coloma, Néstor, Vicente Sierra, Laureano, José Rengel, Santiago, Alejandrina, Pepi y Fátima, así como al Excmo. Ayuntamiento y su personal por cederme sus archivos y algunas fotografías que complementan este trabajo, así como a D. Joaquín, del Archivo Diocesano de Ciudad Rodrigo, por su amabilidad, y al Archivo Histórico Nacional, por su atención.
                                     

 Madrid, 20 de mayo del 2003

 José Herrero                                                                                                     

introducción


                                  "Del color de la espiga triguera/ ya madura/             son las piedras que tu alma reviste,/ Salamanca/.”

"A estos declives que bajan al río se les llama ‘arribes’, en toda la Ribera, es decir, en la región toda salamanquina, que bordea el Duero y afronta Portugal.”

Don  Miguel de Unamuno (1864-1936)

           Nacido en Bilbao el 29 de septiembre de 1864, el que fuera catedrático de lengua y literatura griega en la Universidad de Salamanca desde 1891, nombrado rector en 1911 y autor de numerosas e importantes obras, caminó por los Arribes del Duero en tres ocasiones. La primera en la Semana Santa de 1894, cuando visitó Barca d´Alva; la segunda, durante los Carnavales de 1898; y otra en los primeros días de mayo de 1902, en la que el placer de caminar, la relación con sus gentes y, en general, el afán de conocer fueron su guía.
      Recogió las impresiones de sus múltiples viajes en sus obras Paisajes (1902), Por Tierras de Portugal y España (1911) —veinte relatos de excursiones por ciudades y campos de la Península Ibérica y las Islas Canarias— y en Andanzas y Visiones Españolas (1922) —otros tantos relatos de nuevas excursiones—. Nuestra zona fue la fuente de inspiración de sus apuntes "A la orillas del río", publicados en Los Ecos Literarios de Bilbao, y los titulados "Los Arribes del Duero" que la revista catalana Hojas Selectas (Volumen IV, pág. 19) publicó en 1905 junto con varias fotografías tomadas durante sus marchas y recorridos.
    En la última visita estuvo en Saucelle, descansando en El Casino. Creemos concretamente que fue el 6 de mayo, continuando después su marcha a Hinojosa para tomar el tren a Salamanca, mientras escribía en sus cartas a sus amigos expresiones como: “¡Hermoso país! Es una inmensa quebrada de terreno por donde baja el río, grandes fallas, atractivo panorama. Merece la pena el viaje, es una hermosa región”1

          Por las obras que hemos consultado y las opiniones de personas   nacidas en la zona, hemos observado que los historiadores y estudiosos de esta región difieren en sus planteamientos en dos conceptos:
  

Extensión y denominación


    En lo referente a su extensión, para unos, como señala Francisco Martín Martín en su gran obra Arribes del Duero. A caballo entre Zamora y Salamanca, se trata de un extenso territorio longitudinal de cañones fluviales —más de 300 Km— por los que circulan los ríos Duero, Esla, Tormes, Agueda, Camaces y Uces. Estos historiadores incluyen las comarcas de Aliste, Sayago, La Ribera, Campo de Camaces y Abadengo2. .Otros, por el contrario, por presentar sus pueblos unas peculiaridades más comunes y tener un paisaje distinto, centran la zona en la provincia de Salamanca, desde la presa de Almendra en el río Tormes hasta el final del Duero, cuando entra en el país vecino, aludiendo solamente en los municipios que están al lado de dicho río3 .
    Para nuestro estudio de Saucelle, nos ajustaremos al último planteamiento, es decir, sólo a la parte de Salamanca, cuyos pueblos confinan con el "gran Duero". No obstante, excluiremos a Hinojosa y La Fregeneda, ya que si bien tienen unos bellos alrededores como toda la zona  "Arribes", pertenecen al Abadengo, aunque también hablaremos de ellos a lo largo de nuestros comentarios. Nuestro recorrido se limitará por lo tanto, a Villarino de los Aires, Pereña, Masueco, Aldeadavila de la Ribera, Mieza, Vilvestre, y finalmente llegaremos a Saucelle, buscando su pasado.
En lo referente a su denominación, podemos hablar de "Arribes", Los Arribes, Las Arribes, La Ribera y Las Arribas. Si bien por tradición, costumbres, etc.,

1         Programa de Fiestas de Saucelle. Fragmento extraído del prólogo de      Laureano Robres de la obra de Miguel de Unamuno,  Los Arrobes del Duero
2         Francisco Martín , Los Arribes del Duero , a caballo entre Zamora y Salamanca, Aitec Impresiones , Segovia , 1996, pág. 10.
3         Luis Mata, Narraciones salmantinas de las Arribes del Duero, Gráficas Cervantes, Salamanca , 1986, Prólogo

 todos estos nombres son válidos, señalaremos lo siguiente: Los pueblos situados a la orilla izquierda del Duero y entre el Tormes y el Huebra históricamente pertenecen a la comarca de la Ribera, según lo confirma la cartografía antigua que cuando los llama  Tierras de la Ribera. Alguno añade incluso a su nombre el término "de la ribera", como es el caso de Aldeadavila de la Ribera. También a Villarino, Mieza y Saucelle se le suele añadir; e incluso en algún documento antiguo he visto utilizar el nombre de Saucelle del Duero.
    Pero respetando tal denominación, no pretendemos de ninguna forma entrar en polémica; aunque creemos que no tiene justificación tal título particular, como así comentan algunos autores. En primer lugar, los núcleos de población no se encuentran a la orilla del río, sino en plena penillanura o en la meseta, a una distancia de 300 a 500 m sobre el río. Además, hay también otros pueblos y denominaciones de Ribera del Duero en nuestra geografía, como en Burgos o Valladolid, que pueden inducir a confusión. Aunque repito que respetamos esta denominación4.
. El Diccionario de la Real Real Academia Española define "arribes" de la siguiente manera: “Ambiguo, plural, Salamanca: Pendientes escarpadas a ambos lados de los ríos Duero, Tormes, Huebra, Camaces y Águeda”. Por lo tanto, y tomando como referencia este criterio, si bien durante mucho tiempo se conoció a nuestra zona como los Arribes, y últimamente la denominación oficial de la comarca es las Arribes del Duero, nos atendremos a esta última forma. Y como hizo el gran maestro y rector de nuestra Universidad, y por haber nacido en ella, nos pasearemos también por sus pueblos y bellos paisajes, haciendo un pequeño estudio-comentario histórico, topográfico, turístico, y por qué no, pronoético, sin que pretendamos corregir ni mejorar los buenos libros y narraciones que hay escritos sobre el tema.  Sólo queremos comentar lo que hemos aprendido con su lectura que siempre nos ha entusiasmado, y aquello que conocemos por ser nuestra tierra y vemos al pasear por ella.
   Añadiremos por último, referente a su extensión y denominación, que el Decreto 164/2001 del 7 de  junio, que aprueba el Plan de Ordenación de Recursos Naturales, la denomina Arribes del Duero, y comprende tierras de Salamanca y Zamora.
Antes de iniciar nuestro recorrido y para ponernos en situación, creemos necesario señalar que, según nos vayamos acercando a la frontera con Portugal, los Arribes (pendientes escarpadas) aparecerán a
 nuestros pies como si cambiásemos de zona. Es un paisaje diferente, admirable, singular y quebrado, en el cual crecen cultivos de tipo mediterráneo al abrigo de los vientos fríos que barren la Península. En la zona de la meseta, a una altitud de 600 y 700 m, hiela considerablemente en invierno y la vegetación que veremos estará formada por robles, encinas, escobas y piornos, así como zonas dedicadas a la agricultura tradicional. Pero a 400 ó 500 m más abajo, el Duero discurre por unas cuotas situadas a menos de 200 m de altura, el clima se acerca al tipo mediterráneo con una diferencia de temperatura de 5 a 6 grados en relación con las zonas altas, las heladas son mínimas o desaparecen, y se encuentran naranjos, limoneros, olivos, almendros y chumberas. En esta zona se da un extraordinario e interesante microclima, muy propicio para el turismo, que es necesario conocer. Podemos asegurar, como dice un lector usual del ABC, el Sr. Grande, en la edición del 8 de noviembre de 2000, que “se trata de uno de los parajes de España, con una flora y una fauna autóctona y un microclima suave exclusivo de esta zona y es uno de los lugares más desconocidos de nuestra geografía para el público en general”.
   Su clima, paisaje, vegetación, fauna, costumbres, gastronomía, así como una breve reseña histórica, las iremos comentando en nuestro caminar por la zona. Encontraremos a sus gentes, hombres y mujeres sencillos y abnegados; veremos una comarca salmantina de acusada personalidad5, que la Administración no debe olvidar sino ayudar y mejorar, para darle un futuro necesario. Esperemos que con el Plan de Ordenación citado, así sea.

 
LA PRESA, EL EMBALSE DE ALMENDRA Y ALGUNOS MUNICIPIOS DE NUESTRO RECORRIDO
La presa y el embalse, construidos en el río Tormes por la empresa Iberduero, es un gran lago artificial de gran espectacularidad, situado entre los términos de Almendra, Sardón, Monleras, Salce, Carballino, llegando hasta Ledesma (municipios de Salamanca y Zamora). Posee una capacidad de 2.413 Hm3 y una anchura que en algunos tramos llega a los 8 Km, siendo en extensión y capacidad de almacenamiento una de las mayores de la Península.






5  Luis Mata , Narraciones salmantinas, cit.,Prólogo.


     La presa-bóveda tiene casi 3,5 Km de largo, con una altura de 197 m El embalse alimenta la Central de Villarino por medio de una galería de 16 Km, perforada a 130 m de profundidad y de un diámetro de 7,5 m.
    Desde la presa podemos contemplar el cauce del rio Tormes hacia su unión con el Duero, lógicamente casi seco así como grandes cortados y fallas. Dejamos la presa de Almendra iniciamos nuestro caminar por la carretera que nos lleva al pueblo que le da su nombre —Almendra—, dejándolo a la izquierda, así como a Trabanca, un pueblo en la confluencia de la carretera C-525 que une Vitigudino con Fermoselle y la carretera SA-302 de Ledesma. Continuando el camino hasta Villarino, cruzamos el regato de la Nava y el arroyo del Rebollar, y vemos a nuestra izquierda la peña de la Media Legua y a la derecha el Teso de San Cristobal, a 673 m. sobre el nivel del mar, con una ermita de su nombre, edificada sobre un castro de la Edad de Hierro. A nuestro frente se encuentra Villarino de los Aires —la Puerta de la Ribera o la entrada natural de los Arribes, como alguien le ha llamado— a 609 m. sobre el nivel del mar. Es el municipio más extenso de la comarca y uno de los más poblados. Sus calles son inclinadas, con casas blancas de balcones llenos de flores y típicas rejas en las ventanas. Y su iglesia parroquial de Santa María la Mayor es de estilo gótico y está reformada. En el casco urbano, a 150 m. de la Plaza Mayor, se encuentra el Mirador de la Faya o Faya del Sol, desde el que se pueden admirar unas buenas vistas de Portugal y el río Duero. También podemos ir al Teso de la Bandera o Teso del Arenal, a 553 m. de altitud,  desde donde se contempla un paraje muy agradable compuesto por almendros, olivos, viñas y varios tipos de matorrales. Al fondo, Ambasaguas o Entrambasaguas, donde el Tormes vierte sus aguas en el río Duero, junto a la presa lusa de Bemposta. Villarino como todos los pueblos de Los Arribes, tiene todo lo que se necesita, y el viajero puede hallar junto con la belleza de su entorno, un Centro Cultural, hostales, una casa rural y una moderna piscina. Las fiestas patronales son el 16 de agosto, por San Roque6. Desde el mismo pueblo parte también la carretera a la Central Eléctrica Subterránea, en funcionamiento desde 1970. Abundan las torres metálicas de las centrales de la zona en claro contraste con el paisaje tradicional.
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6    Folleto turístico de Villarino, Castilla León , Conserjería de Industria Comercio y Turismo, Salamanca , 2001.


Dejamos Villarino y tomamos la carretera que nos lleva a Pereña, a 5 Km, dejando la central eléctrica a la derecha y el Cerro de la Estercada a la izquierda,  a 797 m (recorrido que hizo el burro de Villarino, según la canción, acarreando la vinagre). Pereña, Balcón de las Arribes, con 544 habitantes. A los naturales de este municipio bien conservado y agradable se les llama pereñalos. Podemos visitar la Parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles, con anterioridad llamada de Santa María, de estilo gótico, así como las casas antiguas de la plaza, a la cual se entra por un antiquísimo arco.
    Se cree que este lugar fue en la antigüedad una población de gran importancia bajo el nombre de Zorita del Duero, ubicada en un cerro próximo conocido actualmente como Azafranada, donde se todavía se pueden ver algunas ruinas (Madoz). Otro dato histórico de este lugar es que se llamó la Roda de Villarino (I.N.E. Censo 1591), y el número de viviendas eran 268 (unos 1200 habitantes), pero señala también dicho censo como residentes a 46 hidalgos y 4 clérigos.
     No olvidemos los terrenos de viñedos. Hoy la producción de uva se transforma en la Cooperativa N.ª S.ª del Castillo, para producir el "vino de la tierra", pero antes cada viticultor tenía su propia bodega.
    Desde Pereña se puede y debe hacer una visita a la Ermita de Nuestra Señora del Castillo, construida sobre un castro prerrománico, a una distancia de 3 Km y medio, y a 725 m de altitud, desde donde se pude apreciar una magnífica vista del Duero, al borde del Arribe. Se suele hacer una peregrinación el 14 de mayo. Pozo de los Humos se halla a 7 Km, con una cascada natural de gran belleza en el cauce del río Uces, entre Masueco y Pereña, cuya visita es recomendable durante los primeros meses del año y en primavera. El padre Morán la describe en su obra Reseña Histórica Artística, con unas magníficas palabras: “El río Masueco se asoma a un precipicio de unos 150 m. y desde allí se despeña toda su agua, mezclada con el aire, blanca como la nieve, en forma de gigantesca cola de caballo, produciendo horrísono estruendo”. También Fuente Santa es un magnífico rincón donde brota el agua que da nombre a la fuente7
Dejamos Pereña y tomamos el camino hacia Masueco, a través de una carretera accidentada, con muchas curvas, sobre todo cuando nos acercamos al puente sobre el río Uces, desde el que se contemplan







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unas caídas de agua de gran belleza entre los peñascos conocidos con el nombre de Cachon de las Uces o las “Cachoneras". Desde el puente se ve también la desembocadura de un afluente de dicho río.
    Masueco, municipio de 463 habitantes, se encuentra a 683 m de altitud. Su iglesia parroquial de San Nicolás de Bari es del siglo xv, y posee una portada adornada con bolas. Junto a ella, la llamada “huerta del colegio” o “del seminario”, donde se hallan los restos de un antiguo edificio de estilo barroco que, según Madoz, fue destruido en la Guerra de la Independencia8.
.En nuestro caminar, vemos huertas regadas con el agua elevada por el tradicional y antiguo cigüeñal o "cigoñal".
   Desde Masueco, a 3 Km de allí, pasando su anejo Corporario, se encuentra Aldeadavila de la Ribera, "Corazón de las Arribes" o Aldea de Ávila  según el Censo de Castilla 1591 (I.N.E.). Actualmente tiene 1.664 habitantes y situado a una altitud de 686 m. Es un municipio importante en la comarca, contando con dos cooperativas vinícolas y una almazara. Su iglesia del Salvador posee una torre del campanario del siglo XVI es realmente alta, por lo que se cree que se utilizaba con fines defensivos en su época,  a modo de vigía o atalaya del observador. El profesor D. Antonio Casaseca Casaseca, su obra Los Lanestos, tres generaciones de canteros, la cual citaremos varias veces, señala que esta torre se comenzó en 1565 y se terminó en 1595. Se le atribuye al portugués Antonio de Gobeagún (pág. 69). Encontramos también varias casas señoriales, así como el Palacio de los Jerónimos, obra neoclásico construida principalmente con granito.
    Cerca de este pueblo, existen diversos lugares de gran interés (unos más distantes que otros) desde los que se pueden contemplar espacios naturales que destacan por su belleza,como son Rupitín, el Lastrón, el Picón de Felipe, entre otros. Este último es por sus características y la magnitud de sus vistas el más mirados natural más importante de los que hemos visto en los Arribes. Al fondo de este Picón se encuentra el Salto de Aldeadavila, con 140 m, y su central subterránea con seis generadores, inaugurada en 1962; también la Playa del Rostro y el Convento de la Verde, antiguamente habitado por  franciscanos de San Miguel. (Según Madoz, I.N.E., censo 1591: “Aldea de Avila. Rivera del Duero en termino de dicho lugar ay un monasterio de frayles  Franciscanos





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que ay 15...”.) Hoy este convento, esta transformado en hospedería, y en una ventana del viejo claustro se puede leer: "Entre la vida y la muerte no hay espacio ninguno, en un instante se acaba lo que vive en el mundo"9
    Dejamos Aldeadavila con dirección a Mieza, y a 8 Km de allí se encuentra  otro de nuestros puntos importantes de los Arribes: la Zarza de Pumareda. Esta localidad de 188 habitantes está situada a 704 m de altitud. En el recorrido hasta llegar a ella contemplamos escobas, tomillo y sobre todo zarza, planta que quizás sean el origen del nombre del pueblo (algún autor comenta que parece nombre asturiano).
    A 4 Km hay un desvío a la derecha y 1 Km después nos encontramos en Cerezal de Peñahorcada. Con 127 habitantes y 700 m de altitud, es pueblo bien arreglado que debe su nombre al cerro mas alto de la comarca, el Peñahorcada (a la izquierda de nuestro recorrido), con 837 m de alto.
    Mieza, como a 4,5 Km, es un auténtico paraíso de la naturaleza. Conocido cono el Balcón del Duero, tiene 357 habitantes y 650 m de altitud  y es el más próximo de nuestro viaje al Arribe. Está ubicado sobre dos grandes tesos, el Castillo (720 m) y San Pedro (703 m), que dan origen a una quebrada en la que nace un arroyo que pasa por el pueblo. Su flora es variada con muchos árboles frutales. Podemos visitar la iglesia parroquial de San Sebastián, del siglo xvi, con su torre construida a principios del siglo xviii (según Casaseca y Nieto, en el libro Lugares y aldeas del Obispado de Salamanca). La iglesia mayor anterior se llamaba Santa María del Árbol y estaba en el campo. Hay además dos ermitas: San Pedro, presidida por la Virgen del Árbol, y que es donde se halla el cementerio, y la del Cristo del Humilladero.
    Cerca del pueblo, por un camino que sale de la plaza, llegamos al Balcón de la Code, magnífico mirador restaurado en 1997 desde el cual contemplamos un amplio paisaje que comprende desde la presa de Aldeadavila hasta Vilvestre y al fondo el Llanito de la Pulida. En este lugar hay una placa con unos párrafos que Don Miguel de Unamuno dedicó a Mieza en su libro Notas de un viaje por la raya de Portugal, que no queremos pasar sin señalarlos y reflejarlos en nuestro pequeño comentario por la zona,







9  “Estampas salmantinas” , Tribuna de Salamanca, 27 de diciembre de 1994





Emprendimos la subida a Mieza desde Laverde por un angosto sendero en resayos entre peñascales. A trechos iban las mulas invertidas alternativamente, mirando cada una en sentido opuesto al de la de abajo y al de la de encima; tan pequeño era cada trozo recto del zingzagueo. Y una vez arriba, de nuevo la meseta. Al volver la vista, camino de Mieza, vimos a lo lejos la hoz del Duero como un hondo surco abierto en la meseta, como una gran hendidura de sombra. En aquella sombra quedaba Laverde. Y antes de entrar en Mieza nos asomamos a la Code, que presenta el más importante mirador de la Ribera. Es un saliente sobre el río; cortado no ya verticalmente, sino casi en linea entrante, un gran promontorio en que se hacinan los berruecos Se ve a un lado y a otro el Duero como larga anguila que se acurruca entre peñas moteadas de verde y parece un río humilde y manso.
  
    A la izquierda del mirador y en una cueva excavada en la roca y protegida por una verja, podemos contemplar y orar ante la imagen de la Virgen de la Code.
    Destacamos en nuestro recorrido, los bancales en los olivos, viñas y almendros, "paredones" de piedra que sujetan la tierra al lado de las plantas.
    Desde Mieza, pasando por Cerezal nuevamente por una carretera comarcal, nos acercamos a Vilvestre, el cual está situado sobre una pendiente que pudo ser zona de asentamiento prehistórico, ya que encontramos vestigios del neolítico. Posee 605 habitantes y está situado a 595 m. de altitud. La carretera nos lleva a una plaza ajardinada muy arreglada, adornada con un antiguo abrevadero circular, en la que esta situado el frontón (o juego de pelota, como se conoce en estos pueblos). Única en la provincia de Salamanca es la cruz "El Rollo", "rollo jurisdiccional", tiene forma de pilar gótico y está elaborada a base de cilindros de granito de una sola pieza, con ricos decorados de estilo manuelino. Vilvestre es también un pueblo antiguo que fue señorío, según encontramos en el documento de 1192, en el que el rey Alfonso ix “concede a la Catedral de Santiago y a su obispo el señorío de Vilvestre, cerca de Ledesma”. Por la calle que subimos hacia “el Castillo", vemos casas de granito muy arregladas, y algunas de ellas muy antiguas fueron de canteros portugueses instalados en el pueblo. En lo alto se encuentra la ermita de la Virgen del Castillo, un edificio de 1757 de estilo barroco. En la misma plaza de la ermita  está el Mirador del Duero, desde el que se contempla una magnífica y completa vista














 del río.  A su izquierda están los restos de muralla del citado castillo, restaurada recientemente y declarada Bien de Interés Cultural. Según Villar y Macias en su obra Historia de Salamanca, este castillo  fue saqueado en 1477 y tomado por las tropas que apoyaban a la Beltraneja desde Portugal, contra los Reyes Católicos, causando muchos daños en pueblos de la Ribera del Duero.
 En la parte Este de la cima se encuentra el Taller Neolítico (el más importante de España), también conocido como “Santuario Rupestre”. Dejamos el cerro y regresamos al pueblo no antes de visitar la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, construida con piedras de granito labradas hacia el año del 1540 bajo la dirección de Pedro Sanz de Lanestosa. La capilla mayor es una obra de sillería granítica y parte de la nave es renacentista. Según Casaseca y Nieto, en su primera época se llamo de Santa María del Manzano10
     Se ha considerado este municipio como el centro geográfico de las Arribes salmantinas “donde el invierno se hace primavera”11. A la derecha de la iglesia, bajando parte un camino asfaltado que llega hasta el Duero, vemos, chumberas, olivos, almendros, naranjos, limoneros, que nos señalan el clima de la zona y, finalmente, como resumen, contemplamos el inmenso lago que forma la presa de Saucelle, paisaje diferente, remanso de paz.
    En el muelle artificial "La Barca" nos espera un catamarán, para pasearnos por este lago. Aguas arriba a la derecha divisamos tierra española, y a la izquierda, portuguesa,  A nuestro paso nos saludan la garza, el buitre leonado, el cormaoran, el halcón peregrino e incluso el águila real. Si contemplamos la belleza que nos hace dejar de pensar y por solo un momento nos recrearnos en lo que estamos viendo, nos daremos cuenta de que es un paraje inigualable por la paz y el sosiego que se respira y por la gama de colores que se contemplan. Las palabras sobran y los ojos no alcanzan a asimilar la belleza de un paisaje tan fecundo, como luego contemplaremos en el arribe de Saucelle 10.
      Salimos de Vilvestre y una vez pasadas las piscinas, a la derecha, tomamos la carretera en la que se nos indica que a 7 Km se encuentra











 Saucelle, "Terraza de las Arribes", "Espejo de las Arribes" o  "Mirador de Rios". Este es el destino principal de nuestra gira, pero antes de centrarnos en su pasado, contemplaremos y enseñaremos al lector lo que desde este rincón le podemos ofrecer.
En primer lugar, vistas magnificas y atrevidas desde los miradores de "el Peñedo", "el Salto" "la Barca"y “las Janas".Desde este último, comodamente, desde la esquina del mirador y usando un término topográfico, daremos "una vuelta al horizonte":
    El Sierro (comenzando por la izquierda), con una elevación de 691 m., monte testigo de la penillanura, las minas de Wolframio de Barruecopardo. Detrás se observa la profunda garganta y ancho foso de las Arribes del Huebra, entre Bermellar y Saldeana, conocido como "Risco de Bermellar".
    Saldeana, municipio de 171 habitantes. Lugar que perteneció durante varios siglos de la Orden de Santiago, formando parte —junto a Saucelle y otros pueblos que luego comentaremos— de la Encomienda de Pañausen. En sus inmediaciones se encuentran restos de un antiguo castillo aislado sobre un castro, en una especie de istmo o península en una impresionante curva del rió Yeltes, pudiéndose observar entre la maleza y los restos de piedras que podría ser que tuviera tres puertas. Se dice que en la antigüedad fue un templo de Diana, pues eso puede significar Saldeana: "Santus Dianae".
    La Malgarrida: castillo, fortaleza natural, restos de antiguas edificaciones y rastros de antiguos pobladores, situado en la parte de Hinojosa, en un saliente del rió frente al Sierro. Dicen que en 1161 era uno de los pueblos más importantes del obispado de Ciudad Rodrigo. En el interior del recinto fueron recogidas algunas pizarras escritas, con caracteres numerales de los siglos vi-vii, lo que apunta a la continuidad de la ocupación de la fortaleza en la Alta Edad Media.13
    Lumbrales, al fondo, con 2.152 habitantes es la capital del Abadengo, asentado sobre la penillanura. Se trata de una población antigua, cuyos orígenes datan de la prehistoria, Posee una iglesia-parroquia de la Asunción, del siglo xvi. Ha vivido guerras con el país vecino, la Carlista y la de la Independencia. Como capital de comarca centraliza los servicios comerciales y culturales de la zona, posee buenas vías de comunicación, así como buen comercio, gastronomía y oferta hotelera. Posee además un Museo Textil y magníficos senderos para realizar esta actividad14
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13 Lumbrales, capital del Abadengo, Folleto del Excmo. Ayuntamiento, 1996
14 Hinojosa del Duero, Libro de Hinojosa






San Leonardo, de donde sólo queda la torre tipo espadiña. Su existencia se remonta a la Edad Media, aunque nunca fue una población importante. Hay varias versiones sobre su desaparición, pero la más acertada es la que alude a las continuas algaradas e incursiones del país vecino. Los saqueos, incendios y otros efectos de las guerras fueron los motivos de su abandono
    Hinojosa del Duero, con 827 habitantes, tiene vestigios de poblamientos primitivos. Desde donde nosotros la miramos, parece escondida detrás del cerro de San Pedro, donde esta el Sagrado Corazón (monumento que data de 1929) y la románica ermita del Cristo (iglesia del siglo xvi, en forma de cruz y con bóveda de crucería);  antiguamente  Teneyosa, Es conocido el queso de Hinojosa15.
    Al fondo y uniendo estos pueblos, ( La Fuente de San Esteban, La  Fregeneda, Barca dÁlva) discurre la vía del antiguo ferrocarril del Duero o vía Verde ). de 77,5 Km de longitud, inaugurado en 1883 y cerrado en 1985. Tiene veinte túneles tipo Eifell, y entra en Portugal por Barca de Alba. Esta magnífica obra se piensa utilizar con fines turísticos y ofrecen al viandante la posibilidad de recorrer angostos túneles y airosos puentes.     Una leyenda  sin confirmar cuenta que ese trazado debía haber entrado en Portugal por nuestra zona, y entonces "otro gallo hubiese cantado".
    La Morofa, cerro que cuando no se ve desde Saucelle, se suele decir: "Cuando la Morofa tiende su capa, no dejes la tuya en casa". Detrás Frejeneda y Vega Terrón, un puerto en pleno corazón de Castilla que es la salida natural de nuestra comunidad al mar.
    A nuestros pies, bellezas naturales incomparables: el río Huebra con sus saltos o sucos; una carretera serpenteante que parece esconderse a tramos desde donde nosotros la miramos, salvando un desnivel de 400 m.; La  Molinera y El Puerto, remanso de paz y zona ideal para los amantes de la naturaleza que, según la leyenda, debe su nombre al comportamiento de una molinera en la lucha contra los franceses, cuyo molino estaba cerca del Camaces; Cachon de Camaces, Arroyo de la Ribera de las Casas o del Esborrondadero, escondido en su caminar hacia el Huebra; y terminamos con el cerro de Peño Durao.
Desde este mirador es posible contemplar por encima de nosotros al milano negro, el buitre negro y el milano real, e incluso alguna vez, el águila real.









     Dejamos el mirador de las Janas y regresamos al pueblo para seguir camino hacia el mirador de Peñedo, vértice geodésico del Torreón.(711 m).  Nuevamente daremos una vuelta al horizonte.
     A nuestra izquierda, Portugal, y Freixo de Espada a Cinta, a 4 Km del Duero. Es un municipio moderno con todos los servicios, comercio, bodegas de vinos, etc. Destacan desde el punto de vista histórico sus monumentos de arte manuelino de los siglos xiii y xvi.
La zona de Arribes, también a la izquierda, con cerros como el Cabeza del Coiso, el Cerrajón, Monte Gudín y el pueblo de Vilvestre, del cual ya hemos hablado.
    En el centro la penillanura, zona de cereales. Vemos el cerro de Peñahorcada y al fondo Barruecopardo, con 589 habitantes. Este pueblo perteneció a la Orden de Santiago desde 1195. Fue donado primero por el Concejo de Ledesma a Don Armelgol, conde de Urgel, mayordomo del rey Fernando II y gobernador de Salamanca, quien en 1180 fue señor del lugar y le dio sus fueros. Posteriormente, por privilegio rodado el rey Alfonso IX dona esta villa al Maestre y Orden de Santiago, que junto con Saucelle, Saldeana y Peralejos formaron parte de la Encomienda de Peñausende, como comentaremos luego con detalle17. Fue hasta 1846 vicaria de la Orden dependiendo del Prior de San Marcos de León. Al cruzar el pueblo vemos su iglesia de Santa María Magdalena, de estilo neoclásico con el retablo central renacentista. Su edificio primitivo correspondió a la Orden de Santiago, y fue rehecho totalmente bajo el vicario D. Miguel Bara Álvarez de Bonilla en 1826. Este municipio vivió una época de auge y prosperidad durante la explotación de las minas de wolframio. Conserva también restos de un antiguo castillo. Esta bien comunicado y arreglado, y sus gentes son de trato agradable.
    Referente a los castillos que hemos ido comentando en nuestro recorrido, quisiéramos hacer, desde este entorno en el que nos hallamos, las siguientes reflexiones: En Vilvestre, Barruecopardo, Saldeana, la Malgarrida, el Salto-Espada a Cinta existieron castillos, marcando una línea defensiva junto con los de San Felices, Cerralbo y Sobradillo. Los primeros son de distinta época y tuvieron distintos fines. Durante la Reconquista, esta zona era considerada "tierra de nadie", por lo que había que marcar un línea y así se hizo. Los últimos son posteriores, se construyeron como consecuencia de las escaramuzas y luchas con el  país










vecino-Portugal. No nos extrañaría que en el sitio que nos encontramos, "el Peñedo” o “el Torreón", hubiese habido un castillo (baluarte defensivo) y que sus vestigios hayan desaparecido.
    A nuestros pies, la plaza de toros, centro de atención en nuestras fiestas patronales. La original tenía el coso cuadrado. Posee departamento de tratamiento sanitario para el ganado, chiqueros, canal. de embarque, manga para vacunar y embarcadero de ganado También hay cortinas plantadas de almendros, que aumentan su belleza y encanto en época de floración; sin olvidar el "caño Pedro" (que evoca recuerdos de niñez ya que yo iba a jugar a esa zona), que es un abrevadero para el ganado construido en 1918. A su lado hay uno circular de dimensiones considerables para atender las necesidades del entorno.
     Merece la pena visitar nuestra zona en primavera, cuando los campos son alfombras amarillo-moradas, adornadas con el blanco de la flor del almendro. En cualquier caso, su encanto nos dejara prendados en cualquier estación del año.
    Desde el Peñedo regresamos al pueblo, y creemos necesario recomendarle al visitante dos puntos obligados que no olvidará en este recorrido:
    En primer lugar, si cogemos la Carretera del Salto —bajada en pendiente y serpenteada— desde la plaza del Ollano, encontraremos el Merendero del Llano, donde los habitantes de la zona, en determinadas fechas acuden a merendar sobre todo el típico hornazo y cordero. Unos metros más abajo y tras pasar unas curvas o resayos, como por aquí dicen, encontramos el Mirador del Salto en una explanada que fue cantera para la construcción de la Presa. Desde este punto podemos contemplar a la derecha, el Picón del Moro, cerro que destaca por su altura, y a nuestro frente, la belleza del pueblo con sus casas ajardinadas y naranjos, su piscina y su coquetona plaza. También vemos una magnifica panorámica del río camino de Oporto, y el cerro Cabeza de San Pedro que forma  un cono perfecto, con restos prehistóricos en su cima. Parece ser que fue una necrópolis romana, e incluso  existen restos de un castillo e iglesia romana.  Según dice el maestro Gómez Moreno en su libro Catálogo Monumental de Salamanca, todo el cerro estaba lleno de estelas sepulcrales de granito, la mayoría de ellas con epitafios. Hoy han desaparecido o son de difícil localización.
Vemos también las Moreras, un valle entre los dos ríos de una belleza singular. Continuamos nuestro descenso y al final, a la derecha, la Presa, con una altura de 83 m., y su central de 285.000 kw. de potencia.










La unión de los dos rios en la Quinta de la Concepción es un centro de turismo rural.
    Y en segundo lugar el camino de la Barca en las Arribes de Saucelle, con sus olivos, almendros , carrascos, enebros, jaras, zarza y chumberas. Seguiremos también por una carretera con algunas curvas y en una de ellas está el mirador de la Barca, de una belleza incomparable, desde donde podemos contemplar el lago artificial que forma la presa en toda su extensión,  reflejándose los montes sobre las claras aguas del río. Podemos bajar hasta el final, hasta la toma de agua, donde se completa la panorámica. Es urgente la construcción de la playa y el embarcadero que esta en proyecto, así como asfaltara la carretera y unirla con la que desde la Barca, continua paralela al rio hasta el entrante del paraje Cabeza del Conde (limite Vilvestre-Saucelle), ya que aumentaría la importancia del embarcadero y completaría una magnifica ruta turística. (el 4 de agosto de 1.985 ya fue estudiado este tema en sesión de Excmo. Ayuntamiento con un proyectos para su construcción).
Pero ahora, regresamos al pueblo, veremos su situación y analizaremos su historia para encontrar su pasado.




10  Salamanca, cuna de cultura y arte. Rincones para descubrir. Excma Diputación de Salamanca.
11  “Navegando por el Duero”,Estampas Salmantinas, Tribuna de Salamanca, 28 de noviembre de 1999.
12 Paseo en Barco, Departamento de Turismo, Excmo Dip. de Salamanca.


15 Hinojosa del Duero, Excmo. Ayuntamiento.

16 Folleto Vía Verde de los Arribes. Junta de Castilla y León 2002 

 

Capítulo 1

 

MARCO FÍSICO


Su asentamiento y situación


    Si cogemos la hoja del Mapa Topográfico Nacional de España del Instituto Geográfico Nacional Escala, en la que aparece Saucelle (449.III) y la observamos en sentido paralelo a Portugal y el río Duero, dirección Sur-Norte, veremos una cadena de elevaciones: son el Alto de la Janas (702 m), La muela (712 m) y el Cerro de Santa Bárbara (708 m).
     A caballo entre los dos últimos cerros y sus estribaciones, sobre un a altozano de 661 m y entre las curvas de nivel 650, se asienta el pueblo de Saucelle. Es verdaderamente civitas supra monten posita, pueblo colgado sobre la altura de los montes a modo de centinela. Podemos decir que está encaramado a lomos de estas colinas, asomándose a los ríos Duero y Huebra y protegido por dos peñascos como perennes soldados que velan guardando el puesto que se les encarga. Esta asomado al Duero, que corre por el occidente, y al Huebra, que pasa por el mediodía. Podemos decir también que buena parte del término de Saucelle viene configurado por los cursos de sus dos ríos[1].  Su emplazamiento topográfico en cordenadas es: X = 688.791,Y = 4.546.688   y vértice = 666. (U.T.M.)
   El término municipal está localizado al oeste de la provincia de Salamanca, a 105 Km de distancia de la capital, y con una superficie de 46,5km2. Geográficamente se encuentra delimitado al norte por el término municipal de Vilvestre —con la Caneza del Conde de 511 m. de alto, y la antigua colada de Valdebarco—; al este, por Barruecopardo —con el Alto del Gejo (689 m.)




y el Arroyo de la Huerta—; al sur, por Hinojosa del Duero, por donde pasa el río Huebra; y al Oeste, Portugal y el río Duero.
         Pertenece al territorio de la comunidad autónoma de Castilla y León, provincia de Salamanca, partido judicial de Vitigudino, unidad territorial de los Arribes del Duero.
         En lo que respecta a jurisdicción eclesiástica, Saucelle es  parroquia, teniendo como anejo a El Salto. Pertenece a la Diócesis de Ciudad Rodrigo (Salamanca) desde 1835. Anteriormente fue de la Diócesis del Priorato de San Marcos de León, de la Orden de Caballería de Santiago, vicaria de Barruecopardo. Su Patrón es San Lorenzo, cuya fiesta se celebra el 10 de agosto.
         Sus comunicaciones son buenas: Desde Salamanca se accede por la C-517 hasta Vitigudino, donde se coge la SA-320 hacia Saucelle, pasando por el punte de Resbala y Baurrecopardo. Desde Saucelle salen carreteras a Vilvestre, al Salto, continuando a Hinojosa de Duero o Portugal, y a Lumbrales por La Molinera. 

Orografía e hidrografía


   En lo referente al terreno, Saucelle pertenece a la unidad morfoestructural de penillanura de origen herciniano.
   Su  litología está basada en granito  en la parte alta y Arribes, y esquistos y rocas cristalinas, también en Arribes y en el resto.
   La vasta y extensa penillanura salmantina se interrumpe en nuestro término con las pendientes escarpadas de sus Arribes, de origen herciano, que corresponden a los más arcaicos plegamientos del terreno, donde se hallan rocas graníticas y en determinadas zonas pizarra aún más arcaica. En la zona es común el granito duro y más bien tosco, y la pizarra negra.
  La rigidez de la penillanura se ve interrumpida por enormes desniveles que el río y sus afluentes han abierto, presentando un terreno fragmentado que forma un paisaje inverosímil e impresionante en algunos puntos. Sólo la presa destinada a producir energía eléctrica, junto con su embalse y poblado, han introducido una nota de modernidad, constituyendo un lago artificial de una belleza digna de contemplar desde la toma de aguas del Salto de Saucelle o desde la playa de Freixo. El paisaje que se presenta es de una magnitud tal,






que nos atrevemos a decir que no existen muchas zonas en nuestra península con un encanto y contraste semejantes.
   Referente a las elevaciones que encontramos, cabe señalar que estos procesos geológicos, litológicos y geomorfológicos han dado lugar, en primer lugar, a las pendientes escarpadas al oeste y sur del término,  consideradas por algunos autores como montañas invertidas con sus cerros testigos: Cabeza del Coiso (560 m.), Cabeza del Bayo (381 m), Cabeza del Conde (511 m.), El Fresnal (547 m.), y Picón de los Olivares (334 m.) entre otros. Y por otro lado, ya en la penillanura, a los tres cerros citados anteriormente que se hallan en el asentamiento del pueblo: el alto de la Muela, las Janas y el cerro de Santa Bárbara, que con los Hilos (684 m.), el alto de la Peñas del Monte (649 m.) y el alto del Sierro (688 m), completan su orografía. pudien
   En lo que se refiere a la hidrología, las corrientes de agua más importantes se distribuyen de la siguiente manera:
   Al oeste, como hemos señalado, el Duero (915 Km de recorrido), que desde las Peñas de Urbión, a 2.250 m. de altura y habiendo atravesado las provincias de Soria, Burgos, Valladolid y Zamora, separándola de Portugal, entra en la de Salamanca, bañando como hemos visto los límites occidentales de Villarino de los Aires, Pereña, Aldeadavila, Mieza y Vilvestre, y llegando a Saucelle, donde con un recorrido de 5 Km es aprovechado en su totalidad  en el embalse de la Presa.
   Otro curso fluvial importante por el sur es el río Huebra, tributario del Duero. Llega después de recorrer 120 Km desde su nacimiento en la Peña de Francia, y de que el río Yeltes haya desembocado en él en su kilómetro 110. En un lugar denominado la Barraca, en el término municipal del Cabaco, tiene sus fuentes e incorporandosele también El Camaces, muy encajados y con grandes cortados y fallas, llegando al término de Saucelle en la Huerta del Vicario y pasado el Puente de la Molinera, para finalizar en Espada Cinta.
Otros ríos de menor importancia son: El arroyo de la Ribera de las Casas, que se extiende de noroeste a suroeste, desde Barruecopardo.  En su último tramo, podremos contemplar una cascada de una belleza considerable que se llama el Cachón de Carranzo, al cual tiene una altura aproximada de 20 m. Cuando este arroyo lleva abundante agua, llega al río Huebra en el paraje denominado El Barco. En la parte alta también se le conoce con el nombre de Arroyo del Puente de Palo; pasado el Puente de Carranzo como el Arroyo del Esborrondadero; e incluso se le conoce en una zona próxima con el nombre de “Arrodecillo”. Y si nos remontamos al Catastro Marqués de la Ensenada de 1756, encontramos que se le nombra como arroyo Locillo.
De las colinas en las que se asienta el pueblo parten tres vertientes: La ladera de Valderramito, que por el pilar que lleva su nombre llega al arroyo de la Ribera en Camaces. La ladera del Pilón, que llega al río Duero por el arroyo de los Infiernitos y el arroyo de las Batuecas, completando esta vertiente los arroyos del Rodrigo y Zamorana. Y la ladera de Valdegarcia-Garduño, que desemboca en los arroyos del mismo nombre —el arroyo de Valdegarcia y el arroyo del Garduño—, uniéndosele también a esta vertiente el Arroyo del Fresnal.
Por último, y entre la parte sur de La Jana y el Alto de las Peñas del Monte (649 m), aparece el arroyo de La Juncia que llega al Huebra en Picón Quemado, y detrás del Alto del Sierro (688 m) se encuentra el Arroyo de Ferradores cuyas aguas también van al Huebra en el paraje El Campanario.
         Todos estos ríos y vertientes forman una red hidrográfica importante como consecuencia de sus características orográficas y climáticas. Las pendientes máximas en la zona baja, Arribes y  Salto oscilan desde un 30 al 50 %, en la zona media 10 al 30 % y en la zona llana del 3 al 10 %.

Clima, vegetación, flora y fauna


El clima es un factor condicionante de otros procesos de orden físico y biológico que se producen necesariamente. El término municipal de Saucelle tiene un clima de contrastes, diferenciándose claramente dos zonas: la de la penillanura o zona alta (600-700 m) y la del valle de los ríos o zona baja (150-200 m). La primera disfruta de un clima de tipo continental con temperaturas y precipitaciones más rigurosas: fuerte calor en verano, frío en invierno, y con heladas frecuentes y dañinas sobre todo en época tardía. La segunda zona, que comprende las zonas de Molinera, Espada Cinta, Salto y Olivares, tiene un microclima más suave, de tipo mediterráneo, con mucho calor en verano y temperaturas agradables en invierno, las heladas son prácticamente inexistentes, si bien no se descarta algunas nieblas por el embalse de los ríos.
En conjunto, la temperatura media anual se sitúa entre 12º y 14ºC. En enero suele haber entre 5º y 8ºC, y en julio entre 22º y 25ºC. Aunque hay que tener en cuenta que siempre hay una diferencia de 3º a 4º de una zona a otra de las señaladas. En función de estos datos podría decirse que Saucelle es una de las zonas más cálidas de la provincia. La temperatura media anual en el salto de Saucelle, de entre 16º y 18ºC, es la mayor del territorio de la Comunidad de Castilla y León (datos extraídos del Atlas del Territorio de Castilla y León de 1995).
En cuanto a la vegetación y el paisaje, podemos decir que son los propios de las zonas climáticas que hemos señalado, y también estás determinados por las pendientes —que a veces superan el 15%—, elevaciones y los tipos de terrenos. En general, los suelos no son ricos y tienen escasa profundidad,  por lo que son tierras de secano con poca capacidad para retener el agua.
         Podríamos resumir diciendo que la vegetación se caracteriza por encinas, almendros, robles rebollo y tomillo. El cultivo de cereales se realiza en parcelas, en la parte alta, en la penillanura, junto a terrenos de pastos con matorrales, escobas, tomillo, zarzas, jaras y retamas de varios tipos. Aisladamente encontramos especies arbóreas como el roble, la encina y el fresno. Los almendros predominan en cortinas y parcelas cerca del pueblo y en la zona de los arribes. Las viñas prácticamente han desaparecido. En la zona denominada tradicionalmente "Los olivares" por su clima tipo mediterráneo podemos encontramos olivos —como su nombre indica— pero su cultivo está muy abandonado salvo en determinadas parcelas debido a su elevado coste. Con las chumberas y los zumaques se comercializaba en tiempos pasados por sus características curtientes.
         La fauna —sobre todo avifauna— que habita la zona es muy variada como consecuencia de su climatología suave y por los ríos y arroyos existentes donde se puede beber, así como por el refugio que facilitan sus montes.
Encontramos el vencejo, la golondrina, el pardal, y en la parte abrupta, en los escarpados, en Las Janas, podemos ver el buitre negro, el águila perdiguera o ratonera, la cigüeña negra, el alimoche, el milano real y negro, así como el águila real aunque hay muy pocas parejas en la zona (cuatro, según  me han comentado).
Entre los animales vertebrados y depredadores tenemos al gato montes, el jabalí, el zorro, el tejón, el lince ibérico, la nutria, la jineta, la garduña, el hurón y la comadreja.
En los ríos, podemos ver una fauna acuática formada por carpa, barbo, pardilla, lucio, anguila, tenca y gobio. Entre los anfibios, la rana y sapo. Y entre los reptiles, el lagarto, la lagartija y la culebra bastarda.
  

Minerales

 

En cuanto a lo que respecta a la orografía, en las rocas de pizarra o granito pueden presentarse masas de determinados minerales, yacimientos de wolframio y scheelita bajo varias formas, en filones entre paralelos y verticales de granito o cuarzo. En las minas de Las Galanas, Las Mayas etc., así como en otros sitios de la zona se pueden ver aún restos de explotaciones. Durante los años de la Segunda Guerra Mundial se comercializaron estos minerales, si bien las explotaciones y sus rendimientos fueron limitados. Se le solía llamar "ir a rollos ".  


 capítulo 2

El CASCO URBANO


El casco urbano de Saucelle se extiende y asienta, como hemos comentado anteriormente, sobre un espacio de terreno accidentado que forma  tres vertientes: sobre la ladera sur del cerro de Santa Bárbara y Peñedo; sobre una elevación con sus correspondientes pendientes en el centro del pueblo llamada el "Altozano"; y por último, en las estribaciones de la parte norte del cerro de La Muela. Por lo tanto, sus habitantes tienen siempre que subir para volver a sus casas desde su trabajo. “Bajan y no suben cuando van a sus tierras o a atender sus ganados[1]"
El trazado urbanístico tiene forma de cruz, y sus “brazos” son están formados por: el barrio del Camino de Frejo al norte, el "Ollano" y la ermita al sur (a 1 km de distancia desde el polideportivo), la Ventosa a la derecha y el barrio de la Fuente a la izquierda (medio kilometro) —estos últimos son los barrios más antiguos del municipio—, y por último la iglesia se encuentra en el centro de esta cruz.
Antiguamente las casas se construían de pizarra y barro, "casas de pidra" se les llamaba, con los compartimentos interiores de adobe reforzados con maderas, los pisos de pizarra azulada o losas de cantería  en forma de cuadrados o rectangulares, y se cubrían con teja curva apoyada en una cubierta, a veces vegetal, sobre vigas de madera; jambas y dinteles o arcos de las puertas y ventanas de granito labrado, algunas puertas orladas con bolas de inspiración gótica, las cuales han desaparecido en su mayoría. La distribución de las casas consistía en un portal, una sala, una cocina trastera, etc. En otros casos había una escalera de subida a las salas y tenían una o dos alcobas, el típico balcón y en la parte alta el "sobrao" o trastero. Los compartimentos para el ganado, estaban en algunos casos en el piso inferior o próximos a la vivienda (corrales o cuadras). En la actualidad, las casas y edificios de nueva construcción se hacen de ladrillo y hormigón, pero cada vez más se extiende la idea de ir mejorando y reparando las edificaciones antiguas, con lo que se está consiguiendo dar al pueblo un aspecto grato y moderno en su conjunto, respetando siempre su entorno. Además, el ganado ahora se suele tener en naves o establos distantes del municipio.
El número de edificios que tiene Saucelle puede acercarse a los 600, siendo viviendas el 50 por ciento. De esas 300 casas solamente la mitad están ocupadas durante todo el año, y el resto se habitan en el periodo estival, fiestas y vacaciones, sobre todo en el mes de agosto. Todas las viviendas disponen de servicios propios: luz, agua corriente, desagües, etc. En 1910, según la Enciclopedia de Espasa-Calpe, el número de casas y albergues era de 549, con 1.173 habitantes, con 29 casas y albergues aislados.
Las calles principales tienen una anchura media, y el resto son angostas y pendientes como consecuencia de la configuración del terreno donde se asienta el pueblo. Su pavimentación original era de piedra, de trozos de roca, cantos rodados, "rollos" o "cañuelos", como se les llamaba; eran piedras encajadas unas con otras con tierra, colocadas sobre una capa de arena. En la actualidad el cemento o mortero ha sustituido a la "caja de piedra" y están asfaltadas con pavimento de hormigón y tienen sus desagües correspondientes.
         En el centro del pueblo está la iglesia rodeada por tres plazas: la Cañijuela, moderna y ajardinada, es un rincón acogedor para sentarse en verano, con un pequeño y coquetón parque para los pequeños con bancos de hierro; la del antiguo "Juego de Pelota", donde se celebran los bailes y verbenas tradicionales durante las fiestas, y tiene un encanto especial gracias a los balcones de forja; y la plaza de la iglesia, con una fuente de granito labrado en el centro y piso de cantos rodados de varios colores que le otorgan su originalidad.
En cuanto a su arquitectura actual, destacan edificios modernos como el Ayuntamiento, de reciente remodelación. Es un edificio multiusos de dos plantas: en la superior se encuentran las dependencias municipales, los despachos, el archivo, el salón de plenos, etc., y en la inferior, el consultorio médico, la oficina de correos y el hogar del jubilado. La “casa del Brasilero" (en portugués brasilero significa brasileño), construida por un vecino del pueblo que emigró a Brasil para hacer fortuna, es de principios del siglo pasado y destaca por su trazado y buen gusto. En la actualidad es propiedad del pueblo ya que fue adquirida a los descendientes de dicho vecino el 18 de abril de 1967. También son de interés la Casa Municipal de Cultura, o “la Cultural" como se la conoce, y muchas otras viviendas de reciente construcción y reforma, sin olvidar la Urbanización Santa Bárbara formada por veinte viviendas sociales de dos plantas, dotadas de todos los servicios y situadas en la ladera que lleva su nombre, a 100 metros del pueblo en el camino de Frejo. Saucelle dispone también de una confortable casa rural inaugurada recientemente, llamada Las Peñas. Y por último, señalar que en terrenos adquiridos por el Ayuntamiento a particulares junto con otros que la Conserjería de Fomento de la Junta ha cedido, se está construyendo una moderna y funcional residencia para la tercera edad.
Por haber pertenecido durante 650 años a la Orden de Santiago, como luego detallaremos, se conservan restos en Saucelle restos de su pasado como pueden ser escudos heráldicos en las fachadas o dinteles de con forma artística y algunos incluso fechados y orlados con bolas, como dijimos anteriormente. En la calle de San Lorenzo, en el Altozano, en la Plazuela y en otros sitios se observan dinteles de puertas fechados y con adornos, que fueron viviendas pertenecientes a clérigos e hidalgos que vivieron en Saucelle, durante los 650 años en que perteneció a la Orden de Santiago. Otros han desaparecido, pero los más antiguos de lugar aún recuerdan los sitios en los que se encontraban. En el camino de Frejo, encontramos una casa grande de aspecto señorial, en cuya fachada aparece un escudo labrado en granito y en su centro se ve un búcaro de azucenas parecido al que hay en  la bóveda de la iglesia, símbolo de vivienda de clérigos. En la calle de la Cruz de Canto hay otra vivienda en la que en su chaflán se encuentra otro escudo en el que se ve una espada, un árbol y un animal comiendo, símbolos de vivienda de hidalguía.
El nomenclátor callejero tradicional se conserva pese haber sufrido modificaciones por los avatares de la política y otros cambios: camino de Frejo o Calle Freixo, el Olivo, la Unión, la Angosta, el Clavel, la Ventosa, el Peñedo, la Cruz de Canto, el Nogal, la calle de la Fuente, la calle del Medio, la de Atrás, la Rambla, la Plazuela, San Lorenzo, el Altozano, la plaza del Ollano, la Ermita, el Naranjo y la Palla entre otras.
         Según los datos obtenidos del catastro del Marqués de la Ensenada, los barrios que figuran en 1756 eran el Camino de Frejo, la Ventosa, la Fuente y el del Campanario (podría ser el actual barrio del Ollano, modificado al hacer la carretera).
         Saliendo del pueblo y al final de la calle de la Cruz, vemos una columna de piedra rematada con una cruz (de ahí el nombre de la calle) que pudo ser el "rollo", insignia de jurisdicción en la antigüedad, y que en muchos casos servía de picota. En los laterales se conserva el agujero donde estaba situado el codillo y de donde se cree que se colgaba a los ajusticiados para escarnio y escarmiento de los visitantes. Esta cruz, al igual que otra situada en la plazuela de las Eritas, se adornaba con colchas y manteles de mucho colorido y valor sacados del arcón de los recuerdos, y se realizaba un acto religioso conocido con el nombre de bendición de los campos, al cual acudía todo el pueblo con gran devoción y fé.
Cerramos este apartado dedicado al casco urbano, haciendo referencia a un abrevadero de forma circular que se encuentra cerca del pueblo conocido con el nombre de "el Charaiz", el cual tiene la particularidad de que de un caño sale el agua sosa y del otro agua normal.
Alrededor del pueblo se encuentran los huertos de regadío y las cortinas del río, los cuales podríamos decir que forman parte del núcleo urbano.       

  



[1] Tribuna Guía, Salamanca Pueblo, 1/5/98.  



[1] Padre C. Morán, Reseña histórica artística de la provincia de Salamanca, Universidad de Salamanca, Salamanca, 1946, pág. 148.